Injusticias legitimadas
El acuerdo para que los nuevos trabajadores que ingresen a Epec sean designados en partes iguales por la Provincia y el gremio pone de manifiesto el nepotismo imperante en la función pública.
La discusión salarial entre la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec) y el Sindicato de Luz y Fuerza puso al desnudo una situación controvertida, relacionada con la modalidad acordada entre las partes para el ingreso de personal a esa empresa estatal. En el marco de las negociaciones paritarias, se acordó que los nuevos trabajadores que se incorporen a Epec serán designados en "partes iguales" por la Provincia y el gremio.El sindicato, incluso, resignó unos puntos en su demanda de incremento de haberes a cambio de que se respete a rajatabla su injerencia directa en el nombramiento de personal.Este entendimiento pone otra vez bajo sospecha los mecanismos que se utilizan para el acceso a la función pública. En ella deberían participar en igualdad de condiciones y oportunidades ciudadanos que demuestren capacitación e idoneidad para ocupar un puesto.Sin embargo, el acuerdo que acaba de anudar la Provincia con los sindicalistas lucifuercistas está plagado de dudas y parece rescatado de las viejas prácticas y reglas según las cuales los que llegan a un alto puesto ejecutivo convierten a los cargos públicos en un "botín político" y los manejan de acuerdo con su voluntad.El Sindicato de Luz y Fuerza mantiene como bandera una prerrogativa de vieja data, refrendada con la Provincia, que determina que un trabajador de Epec que fallece debe ser reemplazado en su cargo por un familiar directo.Aunque en su momento se la haya considerado una conquista sindical, hay que analizar también si en los tiempos que corren la disposición no vulnera los derechos de otros postulantes capacitados que aspiran a ingresar a la empresa cuando se produce una vacante de esa u otras características.El nepotismo es un viejo vicio que se manifiesta en la función pública en la Argentina y que tiene que ver con la inclinación de los funcionarios de turno a dar empleo a familiares y amigos, sin tomar en cuenta el mérito del beneficiado para ocupar el cargo.A caballo de una presunta "lealtad" política, esta mala práctica se da no sólo en el caso de referencia de Epec y Luz y Fuerza, sino también en casi todos los ámbitos de los tres poderes que conforman el Estado.Si bien las autoridades de Epec salieron a bajarle el tono al inminente ingreso de personal, Luz y Fuerza ratificó el compromiso oficial de cederle a la bolsa de trabajo del gremio el "50 por ciento" de las futuras incorporaciones. Incluso, el gremio reveló que se trata de una metodología acordada hace 27 años.En este escenario, sería aconsejable que la presión de un sindicato con enorme poder de conflicto no esté por encima de los intereses de los usuarios cordobeses que pagan uno de los servicios energéticos más caros del país.

