Ingresos polémicos a Epec
No puede ser considerada una conquista sindical lo que es un privilegio y una práctica nepotista de parte del Sindicato de Luz y Fuerza: la facultad de heredar puestos públicos de trabajo.
Al revisar mensajes de las distintas autoridades que lideraron el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, se puede advertir una coincidencia generalizada: la negativa a modificar ni una coma del convenio colectivo de trabajo que refrendaron hace décadas con la parte patronal, es decir, la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec). Algunas de esas conquistas, cuya legitimidad puede estar fuera de discusión, asoman, sin embargo, desmesuradas a la par de los flacos beneficios laborales que tienen otros sectores del trabajo, en particular del ámbito privado.El estatuto lucifuercista ha vuelto a ser noticia por estos días a raíz de la protesta que puso en marcha el sindicato para que Epec le reconozca el derecho a designar el 50 por ciento de los empleados que ingresan a la empresa.Es decir, una "bolsa de trabajo" manejada por la entidad gremial, que la faculta a proponer por partes iguales con la empresa a los futuros dependientes, muchos de ellos en reemplazo de parientes jubilados o fallecidos.Más allá de esta suerte de "cogobierno" en materia de nombramientos, se abre un abanico de interrogantes. Uno de ellos, acerca de si esta herencia laboral está sujeta a los controles sobre preparación y capacidad técnica de los aspirantes a ocupar tareas específicas.Una situación controvertida que vuelve a salir a la luz en medio del rechazo de la sociedad a los "acomodos" que se verifican en el acceso a la administración estatal, tanto nacional, como provincial, municipal y de la Justicia.En la mayoría de los casos, son ingresos que transgreden los concursos de idoneidad y antecedentes, con lo cual se margina a miles de ciudadanos independientes que merecen ser tenidos en cuenta en un nivel de igualdad de oportunidades laborales.Es preocupante que se extiendan en el tiempo los vicios de la política del "amiguismo" o el denominado nepotismo, que alude a la inclinación de los funcionarios públicos por dar empleo a familiares y allegados, sin ponderar la capacidad de estos para ocupar cargos bien pagos y que en la función estatal suelen garantizar un reaseguro laboral de por vida.En ese contexto, parece extemporánea la protesta del Sindicato de Luz y Fuerza para que se respete aquel añejo acuerdo que fija que el 50 por ciento de los empleados de Epec deben ser designados por el gremio y otro tanto por el Gobierno provincial.Los gobernantes y los sindicalistas tendrían que coincidir en prestarle atención al malhumor de una sociedad que se manifiesta saturada por servicios públicos de baja calidad y objeto de una voracidad impositiva sin límites. En definitiva, aquejada por la sobredimensión de un Estado elefantiásico que cada vez ofrece menos soluciones.

