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El segundo error

Kirchner parece obsesionado en repetir la funesta historia de Perón y su persecución a las libertades de expresión y de prensa, de la cual el propio general se arrepintió.

24 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
El segundo error

Revolucionarios y reaccionarios compartieron dos rasgos comunes: el desprecio por la libertad de expresión y la bárbara represión de la libertad de prensa. Creyeron que la eliminación de la oposición era la mayor garantía de perduración de sus modelos. Y el disenso, la peor de las amenazas. Ellos y sus modelos yacen cubiertos por el polvo de la historia.

Pero siempre aparece alguien que se cree superior al pasado. Lúcidamente, sostuvo Hegel que "la historia enseña que la historia no enseña nada". Nada parece haber aprendido Néstor Kirchner, ni siquiera de la propia historia del peronismo. Juan Domingo Perón montó, al final de su segundo mandato una gigantesca cadena de medios, que no contuvo el ineluctable derrumbe de su régimen, degradado por la corrupción. Por lo contrario, aceleró su caída, porque su pensamiento único lo alienó de la realidad.

A la vuelta de los años, Perón reconoció el tremendo error que había cometido. Kirchner reproduce el error de Perón. Decía Confucio que quien comete un error y no lo corrige, comete otro error. Ésta es su actual tarea, su obsesión. Parece dedicado a construir su fracaso. Por eso, repite la historia, a su manera; con agravios, extorsiones, el manejo de la "caja", aparatos de inteligencia y presiones de su brazo gremial.

Reitera, línea por línea, la historia de Perón y la libertad de prensa: su Secretaría de Prensa y Difusión "cuotificaba" el papel para diarios, que distribuía en tonelajes directamente relacionados con la magnitud de la obsecuencia recibida, y lanza a Guillermo Moreno al asalto de Papel Prensa. Poco le importa que no haya existido delito alguno en la compra de las acciones de esa empresa, realizada a la luz pública.

Con desprecio por la verdad y la inteligencia ciudadana, pretende transformar a esa operación en un delito de lesa humanidad, hasta falseando cronologías: la compra de las acciones de Papel Prensa se concretó el 2 de noviembre de 1976, mientras que los integrantes del Grupo Graiver, sus vendedores, fueron secuestrados y detenidos cinco meses después y por imputaciones ajenas a la venta de la empresa. Los Graiver estaban libres al momento de la compraventa de acciones; no habían sido secuestrados ni torturados por la dictadura gobernante, como surge de sus declaraciones luego del retorno de la democracia.

La Justicia y la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas no encontraron, por entonces, vinculación alguna entre la detención de los Graiver y la venta de Papel Prensa. Nada de eso importa al kirchnerismo, que hoy presentará un informe ampulosamente llamado "Papel Prensa - La verdad". Lo que menos importa es la verdad. Lo que interesa es amordazar al pensamiento libre, pese a las lecciones de la historia y del propio Perón, de quien Kirchner se proclama fervoroso continuador. En todo caso, continuador del más costoso de sus errores.