El regreso de la Presidenta
Cristina Fernández volvió a la escena pública luego de un prolongado receso, pero evitó referirse a problemas que causan honda preocupación a los argentinos, como la devaluación del peso, los cortes de luz y la inflación.
Después de 42 días de silencio, la presidenta Cristina Fernández volvió a la escena pública el pasado miércoles, con una seguidilla de discursos en la Casa Rosada en los que omitió, sin embargo, referirse a temas de sonora actualidad que mantienen en un estado de incertidumbre y aflicción a los argentinos. Sin omitir por supuesto las críticas a los opositores al modelo de gobierno, entre los que volvió a apuntar, como es su costumbre, contra los medios de prensa independientes, la mandataria prefirió callar que por estos días se acaba de verificar la mayor devaluación del peso de los últimos 12 años, con un dólar oficial y otro paralelo sin límites en su escalada alcista. Tampoco aludió a la inflación lacerante y sin control.El anuncio que hicieron el viernes el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el ministro de Economía, Axel Kicillof, respeto de que se liberará la compra de dólares para tenencia y ahorro, con lo que el Gobierno admite tardíamente el fenomenal perjuicio que causó a la economía el "cepo" cambiario, contiene por ahora más dudas que certezas. Habrá que esperar para saber si se trata de una medida integral que contempla otras correcciones o si es una salida hacia adelante sin demasiado horizonte.La sorpresiva puesta en escena de Capitanich y Kicillof dejó otra vez en evidencia el escaso protagonismo que viene teniendo la Presidenta en la toma de decisiones sobre cuestiones de alto contenido funcional (o, al menos, en lo que se refiere a los anuncios) una conducta que quedó reflejada en su vuelta a la tribuna pública alentada por dirigentes amigos y unos dos mil jóvenes de la agrupación La Cámpora.Cristina utilizó la cadena nacional para lanzar el programa Progresar, que consiste en un subsidio de 600 pesos mensuales para jóvenes de entre 18 y 24 años que no estudian ni trabajan o que lo hacen y cobran ingresos inferiores al salario mínimo.Pero no tuvo ni siquiera un gesto solidario con los miles de ciudadanos que padecen los cortes de energía eléctrica o con aquellos que son presa de una inflación que no se detiene y que impacta de manera brutal en los ingresos de los trabajadores.Obró como si durante sus 42 días de ausencia en la escena pública no hubieran ocurrido episodios funestos en materia social, o desconociendo que las reservas del Banco Central caen en picada y perforaron ya el piso de los 30 mil millones de dólares."Quieren escarmentar no al Gobierno, sino a la sociedad", desafió Cristina como una reiteración de esa suerte de fanatismo por ver enemigos en todas partes antes que admitir los errores de un modelo que lejos de encaminarse genera sólo zozobras.

