El grito sagrado de libertad
La gesta de Mayo encierra hoy nuevos desafíos para la construcción de una sociedad libre, en paz, con respeto por el pluralismo de ideas y la actividad económica lícita.
El análisis de nuevos elementos y la formulación de otros enfoques sobre el proceso histórico local y el que se vivía en el mundo han quitado a los hechos de la Revolución de Mayo de 1810 la visión edulcorada que se enseñó durante años en la escuela primaria. Hoy es necesario colocar en su justo lugar los objetivos y posiciones de los grandes protagonistas del 25 de Mayo y evaluar mejor las corrientes políticas y económicas que se fundieron para que la Argentina diera su primer grito de libertad. Esta nueva visión no estará concluida ni agotada con las actuales generaciones que pueblan el suelo de nuestra patria.Sin embargo, es bueno acordar que el 25 de Mayo de 1810 nos legó valores que están por encima del debate histórico sobre los sucesos y el rol de los personajes de época. El primero de ellos es el de la libertad, exaltado en nuestra Constitución Nacional y que ha merecido permanentes actualizaciones a través de la Corte Suprema de Justicia, en fallos referidos al respeto a la pluralidad de opiniones y de medios de comunicación, a la libertad de género y a la diversidad sexual, etcétera.El actual Gobierno nacional, que en su momento asumió como propios los grandes festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo, ¿es respetuoso del primero de los derechos proclamados en esa gesta y sustento de los demás, como es la libertad?Sin dudas que hubo avances significativos para que nunca más se repitan las violaciones a los derechos humanos por parte de un Estado que reprimió y segó la vida de miles de argentinos durante los años más violentos de la década de 1970. Sin embargo, el discurso único y el relato de la historia a partir de falsas premisas que ensayan las actuales autoridades generan intolerancia ante el que piensa distinto, publica sus ideas en forma opuesta a las del Gobierno y actúa políticamente como opositor. Ni siquiera se respeta la autonomía política y económica de las provincias, que son anteriores a la formación de la Nación.Por último, el grito del Cabildo Abierto, en el sentido de que "el pueblo quiere saber de qué se trata", debe interpretarse hoy como un llamado a la transparencia de los actos de gobierno, que de ninguna manera se agota con la publicación de leyes y decretos de necesidad y urgencia en el Boletín Oficial de la Nación. La transparencia en las decisiones públicas y el derecho a la información son parte de las banderas que los nuevos tiempos han depositado en manos de la sociedad, que pretende saber de qué se trata la acción de sus gobernantes.La proclama del 25 de Mayo encierra hoy nuevos desafíos para la construcción de una sociedad libre, en paz, con respeto por el pluralismo y la actividad económica lícita.

