Temas del día:

El diálogo UIA-CGT y la inflación

El diálogo sobre los aumentos salariales debe estar encuadrado en el control y la baja de la inflación.

14 de enero de 2011 a las 12:01 a. m.
El diálogo UIA-CGT y la inflación

El retorno al diálogo entre empresarios y sindicalistas resulta auspicioso. El diálogo es siempre positivo, en todos los planos, sobre todo en una sociedad crispada y altamente conflictiva como la argentina, donde las tensiones afloran por doquier y la violencia estalla en cualquier momento y en cualquier parte. Una de las características de la época actual es que la conflictividad no pasa tanto por choques directos entre empresas y sindicatos, que en general negocian en forma relativamente aceptable, sino por expresiones más espontáneas y difusas. Surgen éstas de situaciones como la marginalidad, la pobreza, las notorias desigualdades sociales y, a veces, hasta por las disputas por el encuadramiento sindical, disputas que son propias de las apetencias, a veces desmedidas, del "poder sindical".En cualquier caso, que los empresarios y sindicalistas reinicien el diálogo es una buena noticia. Los principales dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) y de la Confederación General Trabajo (CGT) decidieron reunirse alrededor de una misma mesa y debatir las condiciones que se tratarán en las próximas rondas de negociaciones paritarias, en las que pactarán las nuevas escalas salariales y que suponen –obviamente– un análisis estricto de la evolución de los precios.Desde el punto de vista institucional, el Consejo Económico y Social es el escenario natural en que deben considerarse y resolverse estas cuestiones, aunque hay muchas cosas que quedan afuera, entre otras cuestiones porque la Argentina es un país en el que todavía hay un altísimo porcentaje de trabajadores no formalizados o "en negro" –que, por lo tanto, están al margen de los convenios colectivos de trabajo– y además porque hay muchísimos trabajadores que, aunque estén formalizados, no son representados por sindicatos que tengan un gran poder de negociación y presión sobre el Estado y las empresas.Algunos de esos grandes sindicatos han reclamado aumentos salariales que van del 22 al 30 por ciento –que es el nivel real de la inflación anual– pero los empresarios ya respondieron que un aumento semejante resulta excesivo y de cumplimiento imposible. Los sindicalistas plantean, a su vez, que las empresas han ganado últimamente mucho dinero pero no han usado ese capital para invertir y crear nuevos puestos de trabajo.La discusión está abierta, pues, pero no se puede eludir que el problema fundamental del país es hoy –desde el punto de vista económico y social– la inflación, una de cuyas definiciones dice que es la carrera entre precios y salarios, en la que van quedando en el camino los que ganan menos, los informales, los pobres, una clase media en constante retroceso y los jubilados, que, entre todos, son la gran mayoría de la población y no están representados por los grandes sindicatos.