Córdoba, en una nueva etapa
Con la asunción de las nuevas autoridades y cuerpos legislativos, se abre para la provincia un período promisorio pero a la vez difícil y conflictivo, por lo que se imponen el diálogo y el consenso.
En el país no habrá cambio de gobierno, ya que la actual presidenta Cristina Fernández fue reelegida para otro mandato de cuatro años. Aunque habrá nuevos ministros y funcionarios y nuevas políticas, como las que ya se están aplicando. En cambio, en Córdoba, sí habrá cambios. Y muy importantes. El retorno de José Manuel de la Sota a la gobernación de la provincia y la asunción de Ramón Mestre como intendente de la Capital marcan cambios muy significativos. Quedó muy lejos aquel "empate técnico" de 2007 entre Juan Schiaretti y Luis Juez en alrededor del 35 por ciento de los votos, dirimido a favor del primero por una escasa diferencia.De la Sota superó con holgura el 40 por ciento del total y Unión por Córdoba reforzó su mayoría en la Legislatura Unicameral. Por su parte, Mestre se impuso en todas las seccionales de la ciudad de Córdoba, en un resultado inédito, y superó a todos sus rivales de manera amplia.¿Retornó el bipartidismo a la provincia? Es difícil decirlo ahora, aunque los resultados electorales apuntan en esa dirección. Pero más allá de estas especulaciones, lo importante de señalar es el diálogo abierto entre el gobernador electo y el nuevo intendente capitalino, que puede ser muy fructífero para la provincia y todos los cordobeses, hastiados de tantos años de confrontación permanente y de crispación política. A través del diálogo, el consenso y los acuerdos, se pueden alcanzar logros positivos y perdurables.En cuanto a la capital provincial, es una especie de "ciudad-Estado", que alberga a casi la mitad de la población total de la provincia y extiende su radio de influencia a toda el área metropolitana, más allá de los límites del ejido municipal, en lugares densamente poblados que están interconectados a la gran ciudad.En esta inmensa área, hay necesidades comunes en materia de prestación de servicios esenciales, como transporte, luz, agua y redes cloacales. De ahí que una estrecha colaboración entre la Provincia y la Municipalidad de Córdoba sea esencial en el período que se avecina. No será fácil, ya que toda Córdoba atraviesa por dificultades financieras y no basta con saber que hay recursos suficientes para pagar los sueldos del mes en curso y el aguinaldo.La situación de la Caja de Jubilaciones también es muy complicada y se prevé un año conflictivo desde el punto de vista social, con fuertes demandas salariales de los empleados públicos provinciales y municipales. Con un agravante: que hasta ahora no hay signos de una disposición del Gobierno nacional a saldar la deuda que tiene con Córdoba, que es proporcional a los recursos que la administración central obtiene de la producción primaria cordobesa.Se inicia, pues, un tiempo promisorio pero a la vez conflictivo y difícil, por lo que hay que reafirmar el camino del diálogo y el consenso.

