Clara demanda ciudadana
Una encuesta encargada por este diario nos permite saber cuáles son los temas que más preocupan a los cordobeses que habitan la capital provincial. Hoy, la inseguridad encabeza los reclamos ciudadanos.
Una encuesta encargada por este diario nos permite saber cuáles son los temas que más preocupan a los cordobeses que habitan la capital provincial. Hoy, la inseguridad encabeza los reclamos ciudadanos, a gran distancia de los servicios públicos. Mucho más atrás quedan la corrupción, la educación o la desocupación. Para ponerlo en números: 32 por ciento de los encuestados están preocupado por la inseguridad; apenas a un dos por ciento le preocupan la pobreza o el narcotráfico.La inseguridad nunca fue una "sensación"; ahora tampoco lo es. Arrebatos en la vía pública, motochoros, "robos piraña", "rompepuertas", secuestros virtuales, asaltos con importantes niveles de violencia, delincuentes tecnológicamente preparados para inhibir alarmas. Hay muchas más variantes, por supuesto, pero la enumeración alcanza para describir una realidad que nos alcanza a todos: quién, si no ha pasado por la experiencia directa, no tiene un familiar, un amigo, un vecino o un compañero de trabajo que ha sido víctima de alguna de estas alternativas.El resultado de la encuesta no es casual ni el circunstancial producto de un estado de ánimo pasajero. Hace poco, presentamos un informe con una triste conclusión: ante la falta de seguridad en la vía pública, muchos ciudadanos optaban por renunciar al uso de los espacios verdes de la ciudad.El pedido de algunos intendentes del Gran Córdoba al Gobierno nacional para que Gendarmería patrulle sus territorios también debe ser valorado en este contexto. Todo parece indicar que la sociedad está disconforme con el accionar policial. Por eso, el Estado debe redoblar su esfuerzo en la prevención y la represión del delito, en sus distintas variantes.Las autoridades y los especialistas suelen poner el foco en las causas socioeconómicas que gatillan la delincuencia: la pobreza y el narcotráfico suelen ser las más mencionadas, junto con la exclusión social.En ese sentido, la encuesta también arroja un dato interesante: los vecinos no aparecen preocupados por esos factores sino por la inseguridad misma. Aun si nos parece injusto, debemos comprender que quien fue o teme ser víctima de los delincuentes va a reclamar seguridad para sí y para los suyos más que atención prioritaria a las carencias de quienes se vuelcan al mundo del crimen. No todos los pobres, al fin y al cabo, se dedican al robo o al narcotráfico.De modo que si una encuesta semejante puede convertirse en insumo básico para fijar políticas públicas, lo que aquí se puede advertir es que la ciudadanía demanda una mayor presencia policial. Eso no impugna el trabajo de contención y de asistencia que la administración provincial haya instrumentado para atender a los sectores en riesgo social. Fija una necesidad y subraya su urgencia.

