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Alentar la unión nacional

La convocatoria de la Presidenta a sus militantes a “ganar la calle”, antes que para agredir a opositores y críticos, debe transformarse en una invitación a la unidad de los argentinos.

24 de febrero de 2014 a las 12:01 a. m.
Alentar la unión nacional

El Gobierno nacional se siente acorralado desde que el kirchnerismo y las fuerzas sociales afines perdieron las elecciones legislativas del 27 de octubre de 2013, al tiempo que los desaciertos en la política económica generan desconfianza en los argentinos. Pese a que los partidarios de la presidenta Cristina Fernández controlan ambas cámaras del Congreso Nacional y otros resortes del poder, al tiempo que varios magistrados y funcionarios participan en el proyecto Justicia Legítima, el Gobierno percibe –con razón– que la opinión pública es cada vez más adversa al modelo.En ese sentido, la jefa del Estado no ha dejado pasar ocasión alguna para cuestionar la información que brindan los medios de comunicación que mantienen una línea editorial independiente en relación con sus decisiones. El ataque no se detuvo ahí. Tras la fuerte devaluación y la aplicación de una política económica de corte ortodoxo, que se caracteriza por la pérdida de valor de la moneda, la suba de la tasa de interés y la caída del salario real, la Presidenta arremetió contra supuestos monopolios y especuladores. "Me quieren ver volar por el aire", dijo en un mensaje por cadena nacional, aunque sin fundamentar la denuncia.En sus dos últimas apariciones, fue acompañada por una barra militante que no sólo aplaudió sus intervenciones más elaboradas, sino también sus ocurrencias. Los ideólogos próximos al despacho presidencial entienden que el kirchnerismo debe "ganar la calle" para sostener su proyecto, al que imaginan amenazado por oscuros intereses locales, respaldados por países y organismos internacionales que no soportan –dicen– el éxito de un modelo diferente al que rige en otros lugares.Por ello, estos defensores a ultranza y sin autocrítica de la tesis oficial imaginan que esa consigna debe trasladarse ahora al Congreso, cuando el próximo sábado 1º de marzo Cristina Fernández inaugure las sesiones ordinarias.Los diferentes bloques de la oposición parlamentaria han advertido que abandonarán el recinto si se producen las agresiones verbales y de hecho que ya tuvieron lugar el año pasado, cuando desde las gradas ocupadas por militantes oficialistas se arrojaron cintas y elementos cortantes contra legisladores ajenos al kirchnerismo.La energía que usa el Gobierno para movilizar a miles de manifestantes debería ser canalizada en exponer ideas y objetivos que tiendan a la unidad nacional, a la pluralidad, al respeto por las ideas ajenas y a la búsqueda de un consenso mínimo.Lo contrario supone una defensa desesperada de las posiciones ganadas en el poder, que se teme perder en las urnas. La militancia debe alentar la búsqueda de una unidad en la sociedad, que cada día reprueba con más fuerza lo que está sucediendo en el plano político y económico.