A ponerse en marcha
El Presupuesto municipal prevé aumentos impositivos y nuevas tasas que repercutirán en la economía de los cordobeses, quienes siguen esperando que la ciudad se ponga en marcha.
Los presupuestos de las administraciones nacional, provincial y municipal, sea cual fuere la jurisdicción, marcan las pautas fundamentales en los gastos y recursos de los distintos estamentos del Estado.
Su importancia radica en que establecen las coordenadas racionales sobre las que se inscribirá la trayectoria de una administración durante un período determinado.
La semana pasada, la Municipalidad de Córdoba oficializó el proyecto de Presupuesto para 2013. Lo hizo el secretario de Economía, Diego Dequino, quien dijo que el pronóstico de ejecución “es prudente y ajustado a la realidad”.
El cálculo de egresos para ese período es de 4.186.532.387 pesos, lo que implica un aumento del 25,7 por ciento –840 millones de pesos más–respecto de la ejecución de este año, una suba acorde con el porcentaje de inflación anual estimado por economistas y consultoras privadas.
Entre los rubros principales de los gastos, el primer lugar lo siguen ocupando los sueldos del personal de la Municipalidad, 2.088.084.161 pesos; después vienen los servicios (basura, transporte, etcétera), 962.364.471 pesos, y en tercer lugar, los trabajos públicos, 440.142.799 pesos.
¿De dónde saldrá ese 25 por ciento más? La respuesta es obvia: de los bolsillos de los contribuyentes, que ya sufren las presiones de los aumentos de impuestos provinciales y nacionales.
Como ya sucedió, este año también vuelve a quedar claro que el “ajuste” lo pagan los vecinos, con más carga impositiva, y no el Sindicato Unión Obreros y Empleados Municipales (Suoem), al que han ajustado poco y nada.
Tampoco parece una feliz iniciativa la creación de nuevas tasas, como las que se aplicarían a las cocheras y al volumen de basura de los barrios. No sólo resultan sorprendentes para los vecinos, sino también irritantes e incluso potencialmente injustas en ciertos casos, en especial por el modo de implementación que se anuncia.
Hay que reconocer, sin embargo, que el nuevo Presupuesto promueve un sinceramiento general de las cuentas del municipio. Se somete cada vez más a los gastos e ingresos reales y no queda “dibujado”, como ocurría en gestiones anteriores.
Si la inflación es del 25 por ciento –y no el ilusorio 10 por ciento que marca el Indec–, parece lógico que el Estado ajuste sus recursos en la misma proporción.
Otra rasgo positivo es la tendencia a fortalecer los recursos propios. Se pretende cierta autonomía en las finanzas, para depender lo menos posible de la coparticipación provincial y para protegerse de los vaivenes de la economía que impactan en la recaudación de Comercio e Industria.
Es difícil hallar un equilibrio entre lo que se exige a los ciudadanos y lo que se les devuelve. Lo que debe entender el Ejecutivo es que los cordobeses ya se han diplomado en paciencia y quieren ver que la ciudad se pone en marcha.

