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Despenalización o legalización

Todo elemento o droga al que el individuo se hace adicto funciona como un “bastón” en el cual apoyarse para restablecer el equilibrio emocional perdido. Raúl Cima.

05 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
Raúl Cima (Psicólogo)
Despenalización o legalización

Al leer las distintas opiniones que se expresan sobre un tema tan importante como es la adicción a las drogas, se me hace presente la grave falla de nuestro sistema educativo: la falta de formación y análisis crítico y científico de la realidad. La mayoría de las opiniones que se expresan son sólo el parecer personal, emocional y muchas veces "interesado" de cada uno, sin una mirada científica del tema, o sea el análisis del origen o las causas del problema.La adicción no es un simple "gusto, vicio o placer", como se dice comúnmente, sino que todo elemento o droga a los cuales el individuo se hace adicto funciona como un "bastón" donde apoyarse para restablecer el equilibrio emocional. El malestar interior. Por eso, todas ellas son formas de evasión de un malestar interior, que funcionan como un "reequilibrador" o "estabilizador" emocional. No sólo lo son las diversas sustancias que se consumen, sino también la adicción al celular, la TV, el fútbol, etcétera. Por lo tanto, lo que debe buscarse son las causas de ese desequilibrio interior, que lleva a las personas a refugiarse o requerir de esos elementos como bastón o calmante.Esas causas, para mi visión científica de psicólogo, no son otras que la vorágine de un orden social individualista, competitivo, materialista, consumista y elitista, que lleva a una marcada enajenación del hombre. Es decir, éste se vuelve ajeno a sí mismo, a su naturaleza interior, y esto lo impulsa a realizarse y vivir buscando obtener cosas externas a él, ya sea dinero, bienes, éxito, moda, para cumplir con el lema que guía de manera inconsciente a la sociedad actual del "tanto tenés, tanto valés".Por eso, la drogadicción es el paliativo para sobrevivir que necesita un ser enfermo, alienado; es decir, dividido interiormente, desarmonizado. Por ello, no se puede pensar en penalizar a un enfermo. A su vez, al sólo despenalizar las adicciones a las drogas, se abre camino al narcotráfico, ya que, si se permite el consumo, de algún lado se deberá obtener la droga. Medida esencial. Todo lo dicho hasta aquí hace necesario lo esencial: la legalización. Así se puede acceder a ella de modo legal, que no debe ser otro que la venta libre bajo receta en las farmacias o su entrega por profesionales en los hospitales públicos, con lo cual se solucionan "en parte" los dos males principales. Por un lado, se blanquea al adicto que, al "dar la cara", también enfrenta su enfermedad, facilita su tratamiento y permite descubrir y enfrentar la causa real del problema, como mencioné en un párrafo anterior. Por otro, se evita o disminuye el narcotráfico, que existe como un negocio porque existen los adictos que consumen sustancias, lo que constituye la causa de la mayoría de los delitos que se cometen, ya sea como una consecuencia de su efecto como también para conseguir la droga o para ocupar los espacios de venta por los traficantes.Por lo explicado, y como conclusión, hay que subrayar que sólo se superará el conflicto de la drogadicción cuando se cambie el orden social establecido. Es este orden o sistema el que desequilibra y despersonaliza a sus ciudadanos, a unos por sobreadaptación y a otros por exclusión. De allí que sea necesario reemplazarlo por otro más humano, fraterno, igualitario, participativo, justo y equitativo, con igualdad de posibilidades para todos, para alcanzar la realización y el bienestar personal, que es el único fin u objetivo de todo ser viviente.