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Cuestión de sentido

Juan Facundo Tobares, un joven padre de 23 años, murió el 30 de mayo. Rafael Velasco, sj.

03 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Rafael Velasco, sj – Rector de la Universidad Católica de Córdoba (UCC)
Cuestión de sentido

Juan Facundo Tobares, un joven padre de 23 años, murió el 30 de mayo. Su vida se fue -tras 12 días de internación- luego de que su cuerpo recibiera quemaduras en un 90 por ciento por salvar a sus tres hijos de su casa en llamas en barrio Los Paraísos. Escuchamos muchas veces -de boca de los profetas de la derrota- que "la juventud está perdida", que "los jóvenes no tienen rumbo", que carecen de sentido, que no son como "los de antes" (como si los de antes hubiéramos sido fantásticos y para nada responsables de este triste estado de cosas en el que se ha convertido nuestra realidad social y política). Facundo era joven. 23 años. No se lo conoció por organizar una absurda "chupina" en Facebook, ni por relatar sus supuestas proezas sexuales en TV, ni por ventilar sus pequeñas miserias en programas de chimentos. Todos lo conocimos -tarde- por su amor y entrega. Una entrega tan "irracional" como para dejarse quemar con tal de salvar a sus hijos de las llamas. Su muerte salvó tres vidas... y es un cachetazo para todas las vidas. Y pensar que hay tantas vidas perdidas, derrochadas, desperdiciadas…Hay muertes que provocan desasosiego, enojo y mucho dolor sin sentido. No es éste el caso. El dolor de su familia es hondo, cómo no; sin embargo, se percibe paz, porque ese dolor tiene sentido. Y la diferencia es la causa por la que murió. Facundo murió intentando dar vida, protegiendo las de los que amaba. El sentido muestra un sentido para vivir.

Morir por los que se ama, manifiesta una vida con sentido, una vida que se entrega por amor. Amor, entrega: palabras desgastadas y, sin embargo, tan hondas, tan llenas de sentido cuando alguien como Facundo nos enseña lo que realmente significan. Palabras necesarias en tiempos en que parece que lo único que importa es el yo, el preocuparse por estar bien uno, apostar por lo propio sin importar lo de los demás. Juan Facundo Tobares ha muerto. Sin embargo, no es como tantas otras. Su muerte tiene tanto sentido. Mucho más que tantas vidas desperdiciadas.