Cuba, la pérdida de una ilusión
No hay dudas de que el liderazgo de los hermanos Castro, sobre todo el de Fidel, es hegemónico en Cuba. Sin embargo, debajo de su mística se ha creado una densa burocracia de control. Eduardo Dalmasso.
No hay dudas de que el liderazgo de los hermanos Castro, sobre todo el de Fidel, es hegemónico en Cuba. Sin embargo, debajo de su mística se ha creado una densa burocracia de control. En los medios universitarios, se puede discutir de todo, menos el significado de la Revolución a 50 años de su gesta. Toda empresa o negocio, alguno a nivel de un quiosco, pertenece al Estado, excepto ciertos complejos hoteleros y grandes compañías binacionales.El cubano es afable y muy bien educado, pero –salvo en los medios educativos y de salud– se percibe falta de motivación en sus quehaceres. En parte, porque prácticamente no existe posibilidad de movilidad social y porque, además, el nivel de ingresos es muy, muy bajo.El partido es el mecanismo para conseguir objetivos de estatus y mejoras en las condiciones de vida. Es lógico: la custodia del proceso revolucionario y el control absoluto de la economía hacen muy difícil alternativas a esos procesos. Los sindicatos existen, pero sin autonomía, por la lógica del fundamento revolucionario. Sin renovación. En pequeñas reuniones, uno puede plantear preguntas como: ¿por qué en 50 años no hubo renovación, ya que se supone que 20 años serían suficientes para consolidar la Revolución? En confianza, se acepta que es un interrogante de difícil respuesta; a lo sumo, se manifiesta la posición amenazante de Estados Unidos. ¿Es suficiente? El intelectual cubano puede discutir de todo menos el proceso revolucionario, al menos en público. Es claro que el desarrollo de la salud pública, sobre todo en términos de prevención, es formidable; diría, el mejor logro de la Revolución.Los cubanos viven con dignidad, pero dentro de formas muy precarias. La caída de la ex Unión Soviética significó un retroceso inmenso en sus condiciones de vida, al perder una fuente de financiamiento clave. Hoy, se comienzan a tomar decisiones con el objetivo de incrementar la productividad, que es muy baja. Esto produce que, cuando un cubano emigre, no se acepte su regreso porque su ida (excepto personalidades) es un bien. La figura de Fidel. La emblemática figura de Fidel, cuyas condiciones intelectuales siguen despertando admiración, podrá preservar en algún grado el sistema de relaciones económicas y sociales. Ante la probable ausencia de éste, es posible que haya que optar por dos vías para impulsar una nueva etapa de desarrollo; la que se denomina "vía China" o la "vía Gorbachov". A ésta le puede suceder lo mismo que a Rusia en posibilidades de implosión, por lo cual me inclino por la primera. A futuro, el turismo, la salud y la educación podrían ser puntales del crecimiento. Para esto, muchas de las actitudes culturales deberían ser modificadas. Para mi generación, la Revolución Cubana implicaba un nuevo amanecer; la realidad dista de lo que soñáramos. El tema de la productividad no es menor, es uno de los supuestos clave en el pensamiento económico marxista. Este tema nos lleva a la vieja discusión sobre la viabilidad de la Revolución en un solo país. ¡Qué decir del modelo de ejercicio del poder!A los que intentamos debatir desde el pensamiento crítico, no nos sería fácil vivir en las condiciones de control que impone el sistema; excepto, quizá, a los que se pudieran situar en las máximas estructuras de poder.
*Profesor por concurso de la Universidad Nacional de Córdoba.

