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Cruje la Política Agraria Común PAC

Por ahora, nadie quiere ceder en el reparto de la PAC, que vencerá en 2013. El futuro esquema impactará en la Argentina, entre otros países. Juan F. Marguch.

08 de agosto de 2011 a las 12:01 a. m.
Juan F. Marguch (Periodista)
Cruje la Política Agraria Común PAC

¿Qué es lo que mantiene unidos a los países de la Unión Europea? Tienen profundas diferencias en política exterior y defensa, y el objetivo de un crecimiento sostenido y sincronizado de sus 27 miembros ha sido definitivamente archivado. Ya meses antes de la crisis internacional provocada por el derrumbe de la burbuja inmobiliaria estadounidense, aceptaban la realidad de que Europa se desarrollaría a dos velocidades, nada de velocidad uniforme. La crisis de Grecia y las grandes dificultades que atraviesan a diario Italia, España, Portugal e Irlanda sugieren ahora la posibilidad de una Europa de tres velocidades. Así, España, que fue el país europeo más duramente golpeado, ha caído al 20° lugar en el club de las potencias económicas. Aunque cercanos, muy atrás quedaron los tiempos en que disputaba con Italia la quinta posición a golpes de estadísticas y denuestos canjeados entre José Luis Rodríguez Zapatero y su par italiano, Silvio Berlusconi.Hasta el euro, su nave insignia, navega ahora en mares inciertos, que amenazan su evidente sobrevaluación, lo que permite rebajar la factura que paga la zona por sus importaciones de la mayoría de los recursos energéticos y materias primas que consume, pero al mismo tiempo encarece sus productos exportables. Sólo Alemania se demuestra capaz de cruzar esas aguas turbulentas con la serenidad de sus legendarios acorazados de bolsillo, tipo Graf Spee. ¿Unidad monolítica? Para contribuir a la confusión general, la Política Agraria Común (PAC), el único segmento importante de la UE que exhibía unidad relativamente monolítica, está sometida ahora a recios embates que la resquebrajan. El problema central –y de momento irresoluble– es la distribución de los fondos comunitarios que se destinan al sector primario. La PAC absorbe casi el 50 por ciento de los fondos de la UE (59.799,6 millones de euros). De esa suma, más del 70 por ciento se reparte entre Alemania, Francia (el más beneficiado con 11 mil millones), España, Italia y Reino Unido, mientras que 10 países obtienen en conjunto 4.500 millones, es decir, menos de 10 por ciento de toda la inversión agraria.Esa abismal asimetría no se explica sólo por el volumen de las producciones, sino también por "derechos históricos", que tienen base en rendimientos del pasado.Al margen de la cuantiosa diferencia en la distribución de la asistencia económica, siguen vigentes enormes distorsiones. España es un claro ejemplo: con unos 300 mil productores agropecuarios, son más de 900 mil las personas que perciben las ayudas comunitarias. Y de ellas, casi 40 por ciento supera los 65 años. Un futuro prácticamente hipotecado. Alemania sigue cobrando un fondo de nivelación para las regiones de la ex República Democrática Alemana, que estaban muy rezagadas respecto del sector occidental. Todos ponen. Todos los estados asociados de la UE tienen reclamaciones que presentar. España, que es cuestionada por recibir tres veces más ayuda de la que debería percibir por su población rural, protesta por la discriminación a que es sometida en materia de superficie agraria útil (SAU). Con 25 millones de hectáreas, recibe 246 euros por hectárea –la media comunitaria es de 270 euros– mientras que Bélgica ingresa 461 y Francia 300 euros. Pero la península ibérica posee además miles de hectáreas de viñedos, frutas y hortalizas que hoy no perciben ningún pago. Claro que mucho peor es la situación de Rumania o Letonia, que sólo perciben 30 euros. El 26 de julio último, el Parlamento Europeo recomendó una revisión en profundidad de la PAC para corregir errores y distorsiones, la que vencerá en 2013 y deberá ser reemplazada para el nuevo sexenio 2014/2020. Una de la principales finalidades de la futura política será dar mayor transparencia a los mercados de la cadena alimentaria, "para evitar que siga cayendo la parte que percibe el productor sobre el precio pagado por los consumidores". Algo semejante han planteado siempre todos los gobiernos de la Argentina, incluido el actual, con los resultados conocidos.Pero el objetivo fundamental será intentar una distribución más racional de las ayudas. Y, en esto, el eje París-Berlín es irreductible. Como virtual vocero de esa poderosa alianza, Nicolas Sarkozy, presidente de Francia, advirtió: "Que nadie se imagine que dejaremos que se destruya la PAC y que nadie se imagine que Francia aceptará una reducción del presupuesto". Curiosamente, las propuestas de reformas plantean un interrogante de respuesta nada fácil: ¿quién es el beneficiario de las ayudas? El borrador elaborado por el Parlamento señala que las ayudas deben ser para los "activos agrarios". El problema es que todavía se carece de una definición aceptable de qué es un "activo agrario". La nominación de "profesional de la agricultura" no se puede equiparar con un "activo". Un principio de acuerdo sería excluir a las empresas que tienen superficies agrícolas, pero que se dedican de modo prioritario a otra actividad. No se cuestionará la posibilidad de que un jubilado perciba la ayuda, ni se la retirará a un terrateniente que no cultive de manera directa, pero se le fijarán techos de ayudas.Finalmente, un dato que quizá sorprenda: según relevamientos de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (Coag), el 40 por ciento de las explotaciones agrarias en la Unión Europea está gestionada por mujeres.