“Creeme, lo vi en Facebook”
En la era de la información, la revolución de las tendencias comunicativas abarca todo en nuestras vidas. Se nos mete por los poros y la naturalizamos como si hubiéramos nacido con el chip informático.
En la era de la información, la revolución de las tendencias comunicativas abarca todo en nuestras vidas. Se nos mete por los poros y la naturalizamos como si hubiéramos nacido con el chip informático. Tanto es así que hasta nos molesta que llamemos "revolución de la información" a lo que creemos cotidiano. Como si ya no nos sorprendiera. La comunicación pasó de ser la acción de compartir a ser un medio público. La información se instaló como concepto clave y dejamos de interactuar para formar parte de la tan polémica "masa". Sí, todos somos parte. Somos cómplices inconscientes de un poder que creemos que manejan unos pocos, pero que a la vez manejamos todos.El concepto de "cuarto poder" ha cambiado por completo. No porque se les quite autoridad a los medios de comunicación, sino por el simple hecho de que el foco cambió. La prensa ya no maneja el protagonismo de la masa: lo manejamos nosotros, la propia masa.La palabra "viral" comenzó a adoptar otro sentido con el auge de las innovaciones de Internet, en especial por las redes sociales y las plataformas on line . Y no se trata del video gracioso del gato que se hace famoso cada semana. En este contexto de las elecciones argentinas, nos referimos a la "publipolítica", es decir, la publicidad política de los distintos partidos y su innovadora manera de llegar de forma directa a nosotros.En Twitter, Facebook, YouTube, WhatsApp y las plataformas que más utilizamos todos los días, vemos toneladas de publicidades de las campañas políticas. A tal punto que ya se nos hacen inconscientes.Creemos que todo esto empieza y termina en nosotros, los cibernautas, pero no. Va más allá de estar mirando un video en YouTube y esperar esos cinco eternos segundos para poder saltear el anuncio de un político. O de presenciar una guerra entre el oficialismo y la oposición en las tendencias de Twitter y creer que la podemos ignorar. O incluso de ver extensas publicaciones personales en Facebook acompañadas de imágenes en las cuales el usuario se queja de uno o de otro candidato. Sin mencionar los memes que circulan a todo momento. Creemos que podemos elegir qué ver y qué no ver, pero no es así.Ahora resulta que un entorno de conversación más privado –como lo es el servicio de mensajes de WhatsApp– también es atravesado por la "publipolítica". Por ejemplo, en debates que se pueden tornar agresivos sobre qué agrupación partidaria es peor. Y somos nosotros. Nosotros somos quienes desarrollamos la agenda que los políticos imponen para ganar votos, mediante la viralización de contenido a través de Internet. Somos nosotros los que en las "estadísticas on line " le damos más o menos puntos a uno o a otro, sin ni siquiera haber pasado todavía por el cuarto oscuro.De modo que somos nosotros quienes formamos el "quinto poder", ese que Ignacio Ramonet anticipó en 2003 como el poder en el cual "periodistas, universitarios, militantes de asociaciones, lectores de diarios, oyentes de radios, telespectadores, usuarios de Internet, todos se unen para forjar un arma colectiva de debate y de acción democrática. Los globalizadores –agregó– habían declarado que el siglo 21 sería el de las empresas globales; la asociación Media Watch Global afirma que será el siglo en el que la comunicación y la información pertenecerán finalmente a todos los ciudadanos".
* Estudiante de Comunicación Social en la Escuela de Ciencias de la Información (UNC)

