Corregir los errores en materia de comercio exterior
Desde 1975 hasta 2000, caen fuertemente. Nuestro país vende más, pero cobra menos. Gustavo Scarpetta
Para comienzos del siglo 20, Argentina era uno de los países más importantes del planeta. Según Philip Kotler, en el libro El marketing de las naciones , Argentina era el segundo país más rico del mundo por habitante, detrás de Estados Unidos.
Para los tiempos de 1810, se vendía básicamente tasajo, que era carne para consumo de los esclavos, y se la enviaba desde Brasil hasta Cuba. Juan Manuel de Rosas implementó en 1835 una Ley de Aduanas, que alentó las exportaciones y protegió las industrias interiores. El bloqueo económico de esos años dificultó seriamente el progreso.
Algunos años después, el desarrollo del ferrocarril posibilitó el auge de la agricultura, ya que facilitaba el envío de los cereales hasta el puerto. En 1870, lo que Argentina vendía al mundo era básicamente lanas, cueros, sebo, animales en pie y la pedida tasajo.
El país llegó a ser el mayor exportador de carne vacuna superando a Estados Unidos, aunque sufría la prohibición de ingresar a Inglaterra ganado en pie por problemas con aftosa.
Comenzaba el siglo 20 y Argentina se decía "el granero del mundo". Podríamos afirmar que también era "la carnicería del mundo", porque casi la mitad de lo que el mundo consumía provenía de vacas argentinas. Exportábamos cuatro veces más carne que Australia.
Desde aquel entonces, con un mercado interno pequeño, el desarrollo dependía de las exportaciones. Reinaba el modelo agroexportador, por el cual Argentina vendía granos y carne, y compraba todo lo demás que necesitaba.
Por esos años (1899), se había dictado la Ley de Conversión que rigió hasta 1930. Algunos investigadores justifican el estancamiento de las exportaciones por la sobrevaluación del peso. Hay un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos, que indica que Buenos Aires era la capital más cara del mundo, superando a la añorada París.
Argentina era muy cara. Con el precio de la moneda, le resultaba fácil comprar en el exterior, importar suntuosos mármoles, cristales, vajilla para las mansiones, y cada vez más era más difícil vender. Esto se repetiría numerosas veces a lo largo de la historia.
José Martí decía que el siglo 20 iba a ser liderado por algunos de estos dos países: Argentina o Estados Unidos. No se equivocó. Estados Unidos pasó a ser el líder mundial.
Factores externo. Durante los conflictos bélicos, las ventas se mantuvieron, pero crecieron exponencialmente en su finalización. O sea que al igual que hoy, los crecimientos se deben más a factores externos que a estrategias internas y de penetración de mercados.
Luego de la Gran Depresión (1929-1932), las exportaciones se derrumban. Argentina exportó en 1932 por similar valor que en 1910. El jueves negro de 1929 no sólo impactó en Estados Unidos. La política de extremo proteccionismo aplicada hizo que la crisis se propagara por todo el mundo y generara la primera crisis global. Treinta años no es nada, por lo menos para las exportaciones argentinas.
El ciclo de mayor expansión se produce desde 1941 hasta 1948, año en que se logra el máximo de exportaciones del período. A pesar de eso, la importancia relativa de Argentina en el comercio mundial de alimentos había descendido. Ya no éramos el granero del mundo.
Otra característica de las exportaciones de aquel entonces y que permanece, es que se exportaban pocos productos a pocos mercados, y cualquier hecho negativo que ocurriera en algunos de ellos generaba una drástica caída en las ventas.
Estudios que abarcaron casi todo el siglo 20, indican que las exportaciones mundiales crecieron más de 20 veces. América latina poco disfrutó de ese auge. No se contagió plenamente de esas mayores compras y ventas mundiales.
Las exportaciones se mantuvieron estancadas desde 1955 hasta 1972. Recién en 1962 se superó definitivamente lo exportado en 1928. Tuvieron un ciclo importante de crecimiento entre 1987-1997, cuando se cuadriplican nuevamente. El resto, se mantuvieron estancadas. En 50 años, crecieron en 16 oportunidades, descendieron durante 10 años, y el resto se mantuvieron estables.
Argentina aún depende de sus exportaciones de productos primarios. 70 de cada 100 millones que vende son productos no manufacturados. Varios países han logrado modificar su canasta exportadora al aumentar la participación de las manufacturas. Entre ellos, México, Costa Rica y Brasil lograron los cambios más profundos.
De 1950 a 1986, Argentina fue el más lento dentro de los países en desarrollo. Unió su comercio exterior al Reino Unido en gran parte del siglo 20, y justamente este país fue el que menos creció entre los desarrollados. Después de la crisis del petróleo (1973), los precios de lo que Argentina le vende al mundo empiezan a caer. Desde 1975 hasta 2000, caen fuertemente. Nuestro país vende más, pero cobra menos. Si nos comparamos con Brasil, sus exportaciones crecieron 12 veces en ese período, mientras que las argentinas algo más de cinco. Imaginemos que nuestro sueldo se multiplica por cinco, mientras el del vecino se multiplica por 12, ¿quién terminará siendo más rico?
A la Argentina se le pasó el tren varias veces, y siempre evitó subirse por errores estratégicos. Los tiempos del Bicentenario son buenos para analizar errores e intentar no volver a cometerlos.

