Contra los crímenes adentro y afuera
Nuestro país no puede permanecer cruzado de brazos ante hechos tan graves ni brindar declaraciones tibias o ambiguas. Ricardo Gil Lavedra.
Desde el comienzo de las revueltas en el norte de África y Medio Oriente, entendí que resulta crucial para la coherencia y credibilidad de la política exterior de la República Argentina que el Gobierno nacional brindara un mensaje oportuno y unívoco de condena y rechazo a las violaciones de los derechos humanos. Donde sea y sea quien fuere el que los cometa. Hasta el momento, las demandas de cambios políticos, económicos y sociales no han sido satisfechas por los regímenes autocráticos, por lo que continúan los enfrentamientos con los manifestantes. La República Árabe Siria es aún hoy un exponente trágico de esta situación. A casi un año del inicio de estas refriegas, la cifra de personas asesinadas a manos de las fuerzas gubernamentales, si bien es incierta, rondaría las cinco mil víctimas, según denuncian distintas organizaciones internacionales de derechos humanos.La violencia parece no cesar; por el contrario, las embestidas contra los manifestantes se incrementaron en los últimos meses.Es el pueblo sirio quien debe dirimir este conflicto. No obstante, ni el principio de no intervención ni la ausencia de "soluciones ideales" nos eximen del deber de denunciar y condenar las violaciones a los derechos humanos y contribuir a su remedio.Se encuentra en juego el justo prestigio ganado por nuestro país en el ámbito internacional por su defensa de los derechos humanos. Es necesario repudiar en forma enfática hechos de esta naturaleza. Los comunicados que en su momento emitió la Cancillería, meses atrás, pecan de liviandad e indefinición en asuntos que no presentan la menor sombra de duda al momento de ejercer una condena.El estricto respeto a los derechos humanos no debe ser tamizado en función de quienes los violan y, por el contrario, no debe reconocer excepciones de ninguna índole y mucho menos estar condicionado por factores ideológicos.Consideramos imperioso que el Poder Ejecutivo Nacional finalice su actitud silente ante hechos tan condenables. Asimismo, a pesar de que en su intervención el pasado 1º de marzo ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la Argentina "deploró" los ataques en Siria, sólo requirió la "urgente cooperación" para asegurar la protección de los derechos humanos.En rigor, es difícil que el gobierno de Al-Assad "coopere" para resolver un problema que él mismo ha creado.Asimismo, mientras otros países en el mismo debate condenaron la violación de los derechos humanos y la existencia de miles de víctimas humanas por la represión sobre la población civil siria, la Argentina sólo condenó "los ataques a la libertad y a la dignidad humana", valores claramente relevantes pero que siempre están después de la defensa de vida misma.La semana pasada hemos presentado un nuevo proyecto de declaración desde el bloque de diputados de la Unión Cívica Radical, tal como lo hicimos el año pasado junto a diputados de distintos bloques opositores, para repudiar la violencia en Siria y solicitar al Poder Ejecutivo Nacional que realice las presentaciones correspondientes a fin de rechazar y solicitar una profunda investigación sobre estos hechos ante los organismos internacionales competentes.Nuestro país no puede permanecer cruzado de brazos ante hechos tan graves ni brindar declaraciones tibias o ambiguas. El compromiso argentino con la protección y la promoción de los derechos humanos en cualquier lugar del mundo debe ser innegociable.
*Presidente del bloque de diputados nacionales de la UCR

