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Contar los porotos

Al hablar de la salida de Rufeil del Gobierno, allegados al exministro aseguran que no hubo ningún enfrentamiento con Alejandra Vigo.

19 de febrero de 2017 a las 12:41 a. m.
Contar los porotos
Juan Schiaretti y Rodrigo Rufeil. (Pedro Castillo / Archivo)

Radicales y peronistas de toda la provincia tienen una preocupación que actúa como un común denominador: hasta dónde les impactarán los errores –algunos desopilantes, todos preocupantes– del gobierno del presidente Mauricio Macri.

La UCR está atada al jefe del Estado en una alianza concebida con alcance nacional y luego trasladada a todos los distritos.

En Córdoba, esa relación entre radicales y macristas no fue ni es tranquila; más bien todo lo contrario. Siempre aparecen elementos que enturbian la convivencia y les hacen un lugar a los celos y a la desconfianza.

El viernes, Mario Negri, uno de los radicales cordobeses con mejores contactos con la Casa 
Rosada –el otro es el ministro Oscar Aguad, sin dudas– fue contundente: “El cúmulo de errores desgasta”. Lo dijo al hablar de los pasos destartalados que dio el Gobierno en relación con los haberes de los jubilados y la resolución de la deuda del Correo. En ambos casos, Macri terminó volviendo sobre sus pasos y admitiendo sus errores.

En el peronismo, la intranquilidad pasa por la relación entre el gobernador Juan Schiaretti y el Presidente, que va más allá de lo institucional. Aún hoy resuenan trascendidos –a veces aislados, a veces en cadena– que hablan de una eventual fórmula conjunta para 2019, siempre desmentida desde el schiarettismo y desde la Casa Rosada.

Cada vez que regresa el rumor, en las redacciones irrumpe un periodista veterano que trina: “Noticia desmentida, noticia confirmada”. La frase suele se acompañada por risotadas del improvisado coro.

En octubre habrás elecciones legislativas, pero en agosto se hará el ensayo general, con las Paso. Hoy es apresurado vaticinar resultados, pero las encuestas encargadas por gobiernos, partidos políticos y hasta empresas avanzan sobre temas de interés específico de quien las encarga, aunque casi nadie se priva de generar un capítulo electoral.

En el PRO, estiman que habrá fuertes cruces en el proceso, a pesar de los pedidos de bajarle la intensidad a la campaña. Y, como se trata de una elección en la que no se ponen en juego cargos ejecutivos, admiten que puede haber un “crecimiento importante” de las corrientes de izquierda y no descartan que lleguen a conseguir una banca de las nueve que se disputan en Córdoba. Por detrás, ubican al kirchnerismo y a algunos movimientos vecinalistas.

Otra es la mirada de los peronistas: arriesgan a que el “noveno pasajero” al Congreso de la Nación será Martín Fresneda, si es que el actual legislador provincial kirchnerista encabeza las listas del Frente para la Victoria.

“Con Fresneda como cabeza de lista, el kirchnerismo no sacará menos de ocho puntos, con lo cual peleará un lugar”, pronosticó un dirigente justicialista que ocupó diversos cargos en el Poder Ejecutivo de la Provincia, repasando encuestas. En cualquier caso, los dos partidos tradicionales vislumbran la posibilidad cierta de que una tercera fuerza gane una banca. Hasta hace poco, se hablaba de una pulseada mano a mano, con un resultado 5-4, con final abierto.

La primera vez

En la administración schiarettista, siempre dicen que no tienen tiempo para hablar de política porque están ocupados en la gestión. La mentira tiene patas cortas, porque cuando se insiste, siempre hay una misma respuesta: “José Manuel de la Sota tiene las puertas abiertas y, si lo desea, será el primer candidato a diputado nacional”.

El jueves pasó algo inédito para un gobierno schiarettista: se fue un ministro. Si contamos el primer mandato y lo que va del segundo, nunca había dimitido un funcionario de este rango. Rodrigo Rufeil dejó de ser ministro de Desarrollo Social y volverá a ser intendente de La Calera.

Rufeil es un joven dirigente –de muy buenos vínculos con el senador nacional Carlos Caserio– que decidió dar la pelea territorial en su pago chico.

El Gobierno y allegados a Rufeil afirman que fue una salida “en buenos términos”. Cerca del exfuncionario dicen que, una vez resuelta la desvinculación, le ofrecieron ir a la Agencia Córdoba Deportes, de la cual se alejó Oscar Dertycia (su lugar será ocupado por Medardo Ligorria). Lo pensó unos días y finalmente rechazó el convite.

En el Centro Cívico, insisten en que el dirigente seguirá en el esquema municipalista del PJ y en que estará en el acto de asunción de su sucesor, Sergio Tocalli.

Detrás de la renuncia, hay dos miradas. Rufeil cree que no tuvo el juego que esperaba, aunque desde su entorno reconocen que jamás tuvo una pelea con la verdadera jefa de la acción social de la Provincia: Alejandra Vigo, secretaria de Equidad y esposa de Schiaretti, por cuya dependencia pasa el grueso de los planes de asistencia a los sectores postergados.

En el Gobierno reconocen a Rufeil, pero por lo bajo algunas voces dicen que en el área que ocupaba, por acotada que estuviera, el titular siempre sobresale si hay “creatividad”.

Son las clásicas miradas opuestas con el resultado puesto.

Lo cierto es que Schiaretti esperaba hacer algún recambio cuando se definan las candidaturas al Congreso. Sin embargo, todo se precipitó y esta primera renuncia no se da porque el renunciante tenga un lugar asegurado como candidato a diputado. Rufeil retorna a la trinchera de su intendencia. Deberá barajar y dar de nuevo.