Constitución: sí da derechos políticos
Roberto Bertossi “demuestra por olvido, ignorancia o no asunción, este derecho fundamental” que consagra la Constitución, y que no es otro que el mandato popular. Roberto Bertossi.
En el artículo "El derecho fundamental que niega la Constitución", publicado por este diario el jueves último, el autor Raúl Cima afirma temerariamente que "seguramente sin darse cuenta" Roberto Bertossi "demuestra por olvido, ignorancia o no asunción, este derecho fundamental" que consagra la Constitución, y que no es otro que el mandato popular. Queda claro que Cima, a quien no conozco, en alguna medida agravia gratuita y desafortunadamente no sólo al suscripto, sino también a los convencionales constituyentes de 1994, a los partidos y demás. La Constitución de 1853 resguardaba en su acervo ciudadano derechos políticos implícitos no delegados propios de la soberanía del pueblo, lo que replica la Constitución actual en su artículo 33: "Las declaraciones, derechos y garantías (...) que nacen del principio de la soberanía del pueblo". La Constitución, en sus artículos 33, 37, 39, 40 y concordantes refutan a Cima. Lástima, con sólo leerlos, bastaría y se hubiese evitado este percance. El artículo 37, afirma: "Esta Constitución garantiza el pleno ejercicio de los derechos políticos (...)"; el 39, proclama: "Los ciudadanos tienen el derecho de iniciativa (...)"; el 40, contempla la consulta popular; y el artículo 75, inciso 17, instituye políticamente la ciudadanía autónoma indígena para que cada aborigen argentino gestione sus propios recursos naturales.Así, contrariamente a lo que sostiene Cima, nuestra Carta Magna sí que asegura mecanismos políticos de democracia directa y semidirecta, los que por cierto –no lo negaríamos jamás– son siempre perfectibles.Queda claro que Cima en tanto psicólogo clínico y social, no admite eso de "zapatero, a tus zapatos", frase proverbial española, con la que se busca criticar la actitud de quienes pretenden opinar sobre materias de las que no entienden. Una actitud, por cierto, demasiado habitual. ¿Cuántas veces hemos escuchado que alguien empieza una alocución: "Yo de eso no entiendo, pero opino que...". ¿Cómo se puede opinar de lo que no se entiende?Lo más útil de todo esto es que de algún modo resultó toda una oportunidad para profundizar y sumar a la docencia política que tanta falta nos hace, conforme diera cuenta paradójicamente mi nota –descalificada por Cima– del 11 de febrero último: "Constitución, ¿estás ahí?"
*Docente universitario; experto de la Coneau.

