Centenario, Bicentenario y Presupuesto nacional
Figueroa Alcorta, enfrentado con Roca, no logró que el Congreso le aprobara el Presupuesto para 1908. Declaró en vigencia el de 1907, que la oposición rechazó. Daniel Gattas.
El conflicto en el Congreso de la Nación por la aprobación del Presupuesto 2011 no es nuevo. Llaman la atención las similitudes de la actual coyuntura con la situación reinante 100 años atrás, cuando José Figueroa Alcorta presidía el país en reemplazo del fallecido Manuel Quintana. Hombre de vasta experiencia y único argentino que ocupó el máximo sitial de los tres poderes del Estado –presidente de la Corte Suprema de Justicia, titular del Senado y presidente de la Nación– debió enfrentar un clima enrarecido por la presión conspirativa del radicalismo y por las pretensiones de Julio Argentino Roca de alcanzar un tercer período presidencial. Enfrentado a la Iglesia. Proveniente de una familia de la alta sociedad cordobesa y vinculado políticamente con Juárez Celman, quien había secularizado el matrimonio, la simpatía de Figueroa Alcorta por la prescindencia de la educación religiosa en las escuelas lo llevó a enfrentarse con los sectores más conservadores de la Iglesia Católica. El apoyo de Bartolomé Mitre y de Carlos Pellegrini fueron las cartas más importantes del entonces presidente. La muerte de ambos fue un golpe demoledor, que lo dejó en una encrucijada: o se entregaba a los dictados de Roca o construía una coalición propia. Optó por lo segundo, se apoyó en los autonomistas disidentes e intentó lograr el respaldo de las provincias gobernadas por el roquismo. El Congreso impidió al Presidente conseguir los recursos necesarios para mantener el aparato estatal e, incluso, la aprobación del Presupuesto para 1908 fue bloqueada por parte del roquismo. Figueroa Alcorta tomó una decisión impensada y audaz: clausuró las sesiones extraordinarias del Congreso y declaró en vigencia para ese año el Presupuesto sancionado en 1907, lo que fue desconocido por los opositores. Este dato desmiente a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien sostuvo que nunca a lo largo de la historia se había privado a un gobierno de ese instrumento fundamental. Conflictos gremiales. A todo esto, se sumaban conflictos gremiales trágicos. En Ingeniero White, la Subprefectura atacó un local de la Casa del Pueblo, con un saldo de siete obreros muertos. En 1909, un grupo de trabajadores anarquistas festejaba su día, cuando el jefe de la Policía, Ramón Falcón, ordenó su disolución, lo que provocó ocho muertos. En solidaridad, se declaró una huelga general y la respuesta no se hizo esperar. El 14 de noviembre de 1909, Falcón y su secretario fueron asesinados por el anarquista Simón Radowitzky, quien arrojó una bomba sobre el carruaje que los conducía. En este complejo marco político, la situación económica del país era buena, debido a la creciente demanda de cereales y de carnes argentinas por parte del resto del mundo. Las áreas cultivadas y las cabezas de ganado crecían geométricamente, mientras se incrementaba de manera notable la industria transformadora que agregaba valor a la producción e intentaba revertir el deterioro en los términos de intercambio. La renta nacional superó los cálculos previstos y la Argentina aparecía como uno de los países más ricos del mundo. El comercio exterior generaba saldos positivos y la moneda argentina era considerada "fuerte" en el mundo. Las tierras se valorizaban día a día; entre 1881 y 1911, se calcula que su precio se había incrementado 220 por ciento en términos reales. La caja de conversión atesoraba la importante cifra de 194 millones de "pesos oro" y las líneas férreas alcanzaban un tendido de 27.138 kilómetros. Los salarios pagados en Buenos Aires eran muy superiores a los conseguidos por un trabajo similar en Europa. Dudas sobre la gestión. El fuerte incremento del gasto estatal puso un manto de duda sobre la gestión de Figueroa Alcorta, aunque buena parte del endeudamiento público estaba respaldado en la construcción de caminos, diques, canales y obras de riego. Como lado oscuro de la gestión, se produjo una importante alza en el costo de vida, debido a la disminución de la oferta interna por una mayor exportación de los productos primarios. En el campo político, las acciones de Figueroa Alcorta habían logrado desmantelar a las fuerzas tradicionales y quebrar a la Liga de Gobernadores, que apoyaba a Roca. El Partido Autonomista Nacional (PAN), que había marcado el rumbo del país, se encontraba atomizado y a punto de desaparecer. Mientras tanto, los festejos por el Centenario de la Revolución de Mayo mostraban al mundo la fuerza y la pujanza de la joven república. Sorprendentes coincidencias. La historia se repite. Hay que aprender de ella.

