Cascos amarillos
Oficialismo y oposición, ante el desafío de renovar sus razonamientos.
Mauricio Macri ensayó un recitado con final abierto y una multitud le aplaudió la ocurrencia en el festival de Jesús María. Si el clima político fuese el que la oposición más dura advierte, ese público no hubiese desaprovechado la oportunidad de tener enfrente a un seleccionado de la clase política, para exhibir su descontento.
No fue así. Otra vez en Córdoba los equipos del Presidente obtuvieron algo de alivio. Venían de padecer en Villa Traful un agresivo piquete kirchnerista que había dejado flotando la sensación de que la máxima autoridad de la Nación no puede recorrer, con la siempre relativa normalidad de todo jefe de Estado, las calles de su país.
Macri compartió la payada con el gobernador Juan Schiaretti y la dirigencia local de Cambiemos. Pero sentó a su lado a dos dirigentes que aspiran a protagonizar el año electoral en primer plano. De un lado, Héctor Baldassi. Del otro, Gabriel Frizza.
El partido del Presidente se entreveró meses atrás en una disputa intestina que estuvo a punto de dejar expuestas sus debilidades. A último momento, el PRO coaguló una elección interna que en lugar de ganadores sólo hubiese dejado en evidencia la anemia de su padrón de afiliados, en comparación con las fuerzas tradicionales del bipartidismo argentino.
Al levantar la imagen de Baldassi y de su anfitrión, el intendente de Jesús María, Macri envió una señal preliminar sobre algún afiche que imagina para la elección de octubre.
A ese posicionamiento en grado de tentativa buscará responder pronto el radicalismo cordobés, que recibirá en Villa Giardino, el mes que viene, a toda la dirigencia de la UCR.
A dos años de su estratégica convención en Gualeguaychú, los radicales se están organizando para una demostración de fuerzas. Evitarán que el escenario derrape hacia una catarsis por las minucias de su trabajosa relación con Macri. Y buscarán encolumnar a su partido en una demanda de espacios decisivos en la renovación parlamentaria.
Esa demanda, sin embargo, no pondrá en duda su respaldo a la gestión nacional. A fuerza de tropiezos, los radicales han incorporado con un pragmatismo inusual una conclusión sensata: si a Macri le va mal, a ellos les puede ir peor.
Como todo razonamiento, este también tiene sus límites. En Córdoba, cada vez le resulta más costoso a los dirigentes de Cambiemos procesar los vínculos entre Macri y Schiaretti. Aquello que comenzó como la ansiada normalización de las relaciones institucionales entre Nación y Provincia, evolucionó hacia un pacto de gobernabilidad que deja espacios muy restringidos para la disidencia.
Y en la última visita presidencial hubo, además, una actualización de grado: la foto de Macri con Schiaretti y sus ministros, todos rodeados por los cascos amarillos de la empresa Odebrecht, en el día en que estalló una denuncia contra el jefe de los espías, Gustavo Arribas, por sus presuntos vínculos con la cuestionada constructora brasileña.
La lectura es unívoca. El Presidente y el gobernador también se mostraron juntos al momento de aguantar los trapos en un eje político, como el de la transparencia, que para la oposición provincial ha sido recurrente.
Schiaretti había anticipado en una entrevista a La Voz la invitación al jefe del Estado para el acto de La Calera. Lo esperaba para el 10 de diciembre pasado. Jamás pudo prever que la demora terminara coincidiendo con el día de la sospecha sobre el Señor 5, amigo del Presidente y conocido de los cordobeses desde sus épocas de empresario futbolístico.
De modo que también el gobernador respiró con alivio, antes de viajar a España, al escuchar las palabras de Macri en respaldo a los gasoductos cordobeses.
También aplica para el oficialismo provincial la lógica de razonar descuidando la fecha de vencimiento. A casi dos décadas de permanencia en el gobierno, el peronismo no puede lidiar con la demanda social de transparencia en los mismos términos en que lo hacía cuando accedió al poder.
El exgobernador José Manuel de la Sota se congratuló con el podio obtenido por Córdoba en un relevamiento de calidad de la información que el Estado pone a disposición de sus ciudadanos.
Pero esas noticias comparten cartelera con revelaciones como las referidas a la participación del empresario Hermann Karsten (a quien se le asignó la gestión de cobro de impuestos provinciales) en negociaciones concomitantes con el acuerdo de impunidad firmado por el kirchnerismo con Irán, a cambio de hacer negocios.

