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Carrió, Solanas y sus roles

Por lo que revelan hoy las encuestas, ni al kirchnerismo ni a los distintos sectores de la oposición les alcanza con sus propias estructuras para imponerse en una primera vuelta. Carlos Sacchetto .

15 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Carrió, Solanas y sus roles

Los manuales no escritos de la política dicen que las buenas decisiones que no se toman a tiempo suelen tener un costo aún mayor que el de las malas decisiones.

Quizá por eso, Elisa "Lilita" Carrió no postergó más lo que ya había resuelto hace tiempo y le dijo adiós al Acuerdo Cívico y Social, uno de los dos conglomerados, junto con el peronismo disidente, que podrían evitar el año próximo la continuidad del kirchnerismo en el poder.

Sus ex socios -la UCR, el socialismo y el GEN de Margarita Stolbizer- no estallaron en lágrimas ni intentaron evitar la partida. La esperaban.

Dentro y fuera de la política, se extiende la idea de que Carrió es una persona difícil que se pelea con todo el mundo. De este modo, y a pesar de su crecimiento histórico en la consideración de distintos sectores sociales, encuentra serios obstáculos para construir una alternativa real de poder.

Se luce como legisladora y como referente moral dentro de una cultura política en decadencia, pero muy pocos pueden imaginarla en funciones de gobierno.

Ejerce un liderazgo de convicciones y no acepta que para llegar al poder se lo haga de cualquier manera y a cualquier precio. Cuando pone como límites a Eduardo Duhalde o a Julio Cobos, está trazando una línea hacia el futuro dejando atrás lo que ya fue. Y reafirma el concepto cuando recuerda el fracaso de la Alianza.

Los objetivos. Vista desde la estrategia global de la oposición, ¿fue correcta la decisión de Carrió de dejar el Acuerdo Cívico?

Para muchos, sí, porque aunque en apariencia resta, no es sólo una manera de defender sus principios. Es también una apuesta a otro tipo de crecimiento político, admitiendo que en un año las confluencias pueden ser más caudalosas.

Carrió ha aprendido que sin acuerdos con un sector del peronismo, la gobernabilidad en la Argentina se llena de fragilidades y ahora hasta sueña emparentarse con la franja que contiene a Felipe Solá y a Carlos Reutemann.

El nuevo clima que se vive en el radicalismo y el crecimiento de la imagen de Ricardo Alfonsín dejaban a la líder de la Coalición Cívica en un lugar acotado, más cerca de los actores de reparto que de las primeras figuras.

Pero quienes creen en ella y en sus profundas convicciones aseguran que el portazo se origina más en la persistencia de prácticas políticas cuestionables que en los problemas de cartel. El tiempo lo dirá.

El otro caso que despierta interrogantes por su papel en el tablero político nacional es el de Fernando "Pino" Solanas, líder de Proyecto Sur.

Alentado por los formidables resultados que obtuvo en la elección parlamentaria de hace poco más de un año, por momentos se convierte en el fiel de la balanza entre el oficialismo y la oposición.

"Ni con uno ni con otro", dicen en su entorno, para reafirmar una autonomía que les permite a la vez negociar desde posiciones más fuertes.

Un dilema. Como todos, "Pino" Solanas deposita sus mayores expectativas en el calendario electoral del año próximo y analiza con paciencia la mejor estrategia.

¿Será candidato a presidente de la Nación para terciar entre las grandes fuerzas, con escasas posibilidades de triunfo, o se postulará a la jefatura de Gobierno porteña, donde sus chances son mayores?

La decisión desvela al espacio de la centroizquierda, pero también a las otras fuerzas. Sucede que, como pocas veces en la política argentina, los acuerdos y consensos serán la clave del proceso electoral.

De acuerdo a lo que revelan hoy las encuestas, ni al kirchnerismo ni a los distintos sectores de la oposición les alcanza con sus propias estructuras para imponerse en una primera vuelta. De esa forma, las alianzas marcarán los predominios.

La fuerte polarización que busca Néstor Kirchner con su discurso, que pone de un lado el proclamado modelo de transformación aplicado en los últimos siete años y del otro al que encarna lo que denomina "la derecha vinculada a las corporaciones", será un límite claro para Proyecto Sur.

¿Mantendrá Solanas su autonomía, con el riesgo de perder lo construido hasta ahora? Una manera de resolverlo sería apostar a la conquista del gobierno porteño, si es que Mauricio Macri no logra despojarse de las complicaciones judiciales que lo están acosando.

Como en el caso de Carrió, "Pino" Solanas es un legislador valiente, capaz de denunciar y hacer oír sus convicciones. Es una figura parlamentaria necesaria para el sistema político.

Sin embargo, aún queda por ver si la gente encuentra además en él la capacidad de gobernar.