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Cantar la paz

San Francisco de Asís, al cual se le atribuye el primer pesebre en la Navidad de 1223, es precisamente quien nos puede enseñar a pedir y a recibir ese don de la paz.

07 de diciembre de 2021 a las 12:02 a. m.
Federico Palacios *
Cantar la paz
Imagen ilustrativa. (Pixabay.com)

Hace más de una semana, la Iglesia Católica junto a otras iglesias cristianas hemos iniciado el tiempo litúrgico de Adviento, que abarca cuatro semanas y que tiene como finalidad celebrar la venida del Señor, tanto la histórica como la que se realzará al final de los tiempos.

Como expresa san Bernardo, además de la primera y la última, hay que reconocer una venida intermedia del Señor, que es invisible pero que no puede pasar inadvertida por nosotros: la cotidiana, la del día a día, momento a momento en el que Jesús también llega y en el que debemos poner todo de nuestra parte para acogerlo. El Adviento es el gimnasio en el que nos entrenamos para esto.

Durante este tiempo se silencia el canto-oración del Gloria, que estalla con alegría en la noche de Navidad. Según la Escritura, es precisamente en esa noche de Belén que, delante de los pastores, una multitud de ángeles entona por primera vez el inicio de esta oración: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la Tierra, paz a los hombres amados por él! (Lc. 2, 14)”.

Comentando este versículo, san Gregorio de Nisa afirma: “¡Gloria a Dios en lo más alto del cielo, porque la paz baja a la Tierra!. Allí donde ayer sólo había maldición, lugar de guerra y exilio, he aquí que la Tierra recibe la paz, (…) Dios se une al hombre para levantar al hombre hasta la altura de Dios”.

Como aquel día, también hoy, en esta situación social y sanitaria difícil y turbulenta, es declarada esta alabanza a Dios y bendición a los hombres. Este tiempo de entrenamiento nos prepara para recibir esa paz como don de Dios, para que el día de Navidad podamos cantarla con un corazón bien dispuesto, junto al coro polifónico de los ángeles y los pastores.

San Francisco de Asís, al cual se le atribuye el primer pesebre en la Navidad de 1223, es precisamente quien nos puede enseñar a pedir y a recibir ese don de la paz. Con su famosa oración, el pobre de Asís nos da las pistas para que nuestras vidas canten la paz del Señor que viene a nuestro encuentro: “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz”.

* Sacerdote católico; miembro del Comipaz