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Burradas sobre la historia

Decir que una ciudad como Buenos Aires es de derecha es una burrada histórica, ya que los porteños han votado muchas veces a candidatos de izquierda. Julio César Moreno.

23 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
Julio César Moreno (Periodista)
Burradas sobre la historia

Hay preguntas que, en sí mismas, revelan una gran confusión de la ciuda­danía –explicable en cierto sentido–, pero también de muchos políticos, intelectuales y periodistas. Por ejemplo: ¿la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene un electorado de derecha? O: ¿Córdoba es una ciudad conservadora? Repasando la historia argentina más elemental, la que figura en los manuales de los colegios secundarios, se verá que ninguna de las dos preguntas puede ser respondida de manera afirmativa. La realidad política y electoral de nuestro país ha sido muy cambiante, muy voluble, aunque en las ciudades y las provincias haya tradiciones muy fuertes y arraigadas, que a veces son contradichas por los resultados de las urnas, pero que permanecen en el tiempo. Están inscriptas en la memoria histórica y se traducen hasta en un estilo de hacer y pensar la política.Decir que una ciudad como la de Buenos Aires es de derecha es una burrada histórica, ya que los porteños han votado muchas veces a la izquierda. El gran líder socialista Alfredo Palacios fue elegido diputado nacional en 1904 por la circunscripción de La Boca, cuando existía el sistema de un legislador por distrito. Y en 1961 fue elegido senador nacional por la Capital Federal, en una memorable jornada. En marzo de 1930, el Partido Socialista se dio el lujo de ir dividido en dos listas en la ciudad porteña: la lista oficial y los socialistas independientes (éstos salieron primeros y aquél segundo; es decir, la mayoría absoluta). En la capital del país triunfaron, a lo largo de un siglo, conservadores, socialistas, radicales y peronistas, y después coaliciones de centroizquierda o centroderecha, según las circunstancias.Decir que Córdoba es una ciudad conservadora es otra burrada, dicho sea esto sin desmentir que en sus orígenes fue una ciudad con fuerte influencia de la Iglesia Católica y elites que manejaban los resortes del poder. Pero también es la ciudad que produjo la Reforma Universitaria de 1918, la Revolución Libertadora de 1955 y el Cordobazo de 1969, tres hechos disímiles, pero que para nada tuvieron un sesgo conservador y que se caracterizaron, los tres, por contar con una amplia participación popular. Además, los cordobeses eligieron en noviembre de 1935 a Amadeo Sabattini y cuatro años después a Santiago del Castillo, ambos de la Unión Cívica Radical. Desde entonces, se acuñó la frase de que "Córdoba es radical", aunque antes hubo gobiernos demócratas como el de Ramón J. Cárcano y después gobiernos peronistas y otra vez radicales. Con Mendoza ocurrió algo parecido, pues era la provincia de "los gansos" (los demócratas o conservadores), pero en esa tierra cuyana hubo también, antes y después, gobiernos radicales y peronistas.En todo caso, hay una impronta, una huella, una marca. Por ello hay quienes dicen –en esa línea de la evocación histórica– que "Córdoba es radical" o que "Mendoza es conservadora", figuras de la memoria en las que hay algo de verdad, pero que contradicen un fenómeno innegable: la crisis de identidades partidarias y la disgregación del sistema de partidos políticos, acompañada de una caída a pique de los valores tradicionales que definían a la izquierda, el centro y la derecha. Pululan, entonces, partidos y candidatos surgidos de la nada, del mundo del espectáculo, el deporte, las universidades y hasta de la farándula. Por ello, y por muchas razones más, cada elección es distinta y la gente vota o no vota por muy distintas motivaciones, ya que el único principio válido de la modernidad es el de la incertidumbre.