Bandera de largada
Schiaretti estampó su firma en el decreto y despejó la duda sobre el día en que se elegirá a su sucesor: el 7 de agosto. Julio C. Perotti.
Juan Schiaretti decidió poner fin a la más molesta duda que recorría a los dirigentes cordobeses: se votará el 7 de agosto para elegir a su sucesor. Se lo hará separado de los comicios presidenciales y con el sistema de boleta única instaurado desde la reforma política que hizo sancionar a la Legislatura unicameral. Las causas más profundas de la indefinición del gobernador dieron lugar a muchas sospechas, pero a ninguna certeza. Quizá lo más acertado sea pensar en que estaba terminando de tejer la alianza con el kirchnerismo, que comparte junto al casi seguro candidato peronista, José Manuel de la Sota.Desde muy poco después de la muerte de Néstor Kirchner, el 27 de octubre del año pasado, se diluyeron las presiones del oficialismo nacional para que las elecciones cordobesas estuviesen unificadas con las presidenciales, que se celebrarán el 23 de octubre próximo.En los últimos tiempos, la Casa Rosada aceptó la idea de la división y decidió mantener en firme un acuerdo con De la Sota, que el poder central "vendió" en Buenos Aires como "la unidad del peronismo cordobés", pese a que en el kirchnerismo cordobés hay fuertes disonancias. De hecho, los sectores K ligados a los organismos de derechos humanos habrían puesto el grito en el cielo porque no quieren hacer campaña por De la Sota.Otro referente K, el intendente de Villa María, Eduardo Accastello, resolvió adelantar las elecciones en su ciudad para el 26 de junio y se despegó de lo que ocurra a nivel provincial.Habrá que ver cuál es la reacción de estos grupos cuando, próximamente, la presidenta Cristina Fernández se reúna con De la Sota para mostrar esa unidad (endeble, como se observa) y garantizar que el kirchnerismo no presentará una cuarta lista en esta provincia, que podría minar las chances peronistas.Es que, si las encuestas que andan dando vueltas por allí tienen algún asidero, De la Sota necesita todos y cada uno de los votos originarios del peronismo para no conceder ventajas a su directo adversario, el senador Luis Juez. En definitiva, esta situación, lejos de dejar cerrado el esquema para el peronismo, con seguridad obligará a más negociaciones. Interna y apriete. Por lo pronto, el peronismo de la ciudad de Córdoba vivirá hoy una interna que no servirá para resolver los problemas de dispersión e intereses cruzados que se viven en este distrito. Dante Heredia, apadrinado por la dupla Schiaretti-De la Sota, confrontará con Olga Riutort, Diego Hak, Elvio Sahaspe e Iván Hidalgo por la conducción partidaria. No alcanzará, como se dijo, porque Riutort quiere ser candidata a intendente a toda costa y ya anticipó que lo hará por dentro o por fuera del justicialismo. Por eso, aprieta por donde sabe que más complica a su ex marido, De la Sota: la necesidad de lograr la unidad partidaria.Riutort lo blanqueó el jueves por Cadena 3: "Schiaretti intenta desbancarme para que no gane De la Sota. De este modo, podrá intentar volver a ser gobernador dentro de cuatro años. Sin el peronismo unido, De la Sota no está en condiciones de enfrentar las próximas elecciones. El gobernador es perversamente egoísta, ya que sabe que si no soy proclamada candidata, iré por fuera del partido".Volvamos al esquema provincial: salvo para el radical Oscar Aguad, las relaciones con el kirchnerismo marcaron esta última etapa. En efecto, Schiaretti y De la Sota tuvieron su tributo al Gobierno: Francisco Fortuna y Estela Garnero, que responden al gobernador cordobés, contribuyeron al oficialismo para no dar quórum en la sesión del miércoles en la que la oposición intentó debatir una suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias, pese a que antes actuaban, aunque desde afuera, en consonancia con los diputados del Peronismo Federal.De su lado, Juez parece haber quedado fuera de la línea del fuego en la que el kirchnerismo pone a sus enemigos directos después de que cesó en sus ataques e, incluso, tuvo algún gesto de concordia hacia Cristina Fernández. Antes que cualquier otra cosa, Juez necesita la neutralidad del kirchnerismo, con eso le basta para tratar de avanzar en una campaña directa contra De la Sota.En el radicalismo, preocupan algunos números de los sondeos que no ven demasiado favorables para Aguad. Sin embargo, creen que se puede remontar si se pega la campaña de su candidato a gobernador con la del postulante a intendente de la Capital, Ramón Mestre (hijo), aunque las elecciones son separadas y la fecha de las municipales aún no se conoce. Tiempo de apatía. Más allá de las broncas que empujan las internas y los posicionamientos, por estos tiempos la política está lejos de movilizar, como probablemente se observe hoy mismo en los sectores peronistas de la Capital. Y éste es el reflejo de lo que ocurre en el resto de la sociedad: desinterés por una campaña que recién ahora va a empezar a cobrar color. "Hablamos de intención de voto, pero estamos lejos de las elecciones y hay mucha volatilidad. La gente muestra todavía apatía. Todo puede cambiar, a partir de algún golpe de efecto o alguna idea que logre instalar un candidato", admitió un consultor cordobés que maneja sus propios números, pero prefiere guardarlos bajo siete llaves.Se recuerda, en esa línea, que De la Sota comenzó a ganarle las elecciones de 1998 al radical Ramón Mestre en el mismo momento en que propuso una rebaja de impuestos del 30 por ciento. Han pasado muchos años y esto ya forma parte de la historia. Otra historia tal vez comience a escribirse ahora que Schiaretti estampó su firma en la convocatoria a elecciones.

