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Así vota Tío Rico

El principio que atribuye a cada ciudadano un voto se ha ido con el agua de la bañera, y lo que queda a la vista de todos es el viejo y malhumorado Tío Rico, sentado encima de su bolsa de dinero. Lluís Bassets.

19 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
Lluís Bassets (El País, de Madrid)
Así vota Tío Rico

El principio que atribuye a cada ciudadano un voto se ha ido con el agua de la bañera, y lo que queda a la vista de todos es el viejo y malhumorado Tío Rico, sentado encima de su bolsa de dinero. Esa la estampa de las primarias republicanas de las que saldrá el candidato que desafíe a Barack Obama en la elección presidencial de Estados Unidos. Una carrera o puja entre millonarios, en vez de un ejercicio de deliberación y de democracia.Entusiasman las primarias, los debates televisivos, los caucus e incluso la propaganda adversa. Pero la sustancia de estas elecciones la proporcionan las montañas inmensas de dinero que están inyectando a su capricho los multimillonarios partidarios de cada candidato, 12 en concreto, gracias a una sentencia del Tribunal Supremo de 2010 que autoriza, en nombre de la libertad de expresión, las donaciones sin límite para realizar campañas negativas.Los jueces han reconocido así los derechos del dinero por encima de los derechos de los ciudadanos, algo que han aprovechado esos grandes electores que votan con su chequera y compiten entre sí en los apoyos a los distintos candidatos republicanos.La cerrada lucha entre tres candidatos, Mitt Romney, Rick Santorum y Newt Gingrich, que amenaza con durar más de lo conveniente antes de decantarse en favor de uno de ellos, se debe precisamente a la cantidad de recursos invertidos por estos acaudalados padrinos que los protegen.Para empeorar las cosas, las inversiones en anuncios televisivos autorizadas por los tribunales no ensalzan las virtudes de cada candidato, sino los defectos de los rivales.La sentencia que avaló estas prácticas conduce, para colmo, a un permanente ejercicio de hipocresía: las organizaciones que recogen estas inversiones no pueden tener una relación abierta con la campaña del candidato, algo que no le impide a cada uno de ellos asistir personalmente a las reuniones para animar la recaudación de fondos, aunque con el cuidado de abandonar la sala cuando se discute sobre los contenidos de los anuncios.Barack Obama ha criticado con dureza estas prácticas, pero no ha tenido más remedio que aceptarlas y destacar a varios colaboradores suyos para que trabajen en una de estas organizaciones.Sabe que los republicanos están preparando una megacampaña para bombardearle con publicidad negativa en cuanto se sepa quién es el candidato republicano. De momento, se maneja la cifra de 100 millones de dólares ya apalabrados entre los tíos Rico conservadores, pero algunos especialistas creen que la cifra podrá llegar hasta los 500. Entre ellos están los multimillonarios de Wall Street contrarios a las regulaciones exigidas por la crisis: consideran que todavía no han ganado la guerra entre el mundo de las finanzas y el de la política y que la reelección de Obama es la última batalla que les queda por librar.