Armar el muñeco
Macri encargó una encuesta a la consultora Poliarquía para determinar la intención de voto de los probables candidatos a gobernador de la alianza antidelasotista, con Aguad, Juez y Mestre a la cabeza. A mediados de mes, el relevamiento estará definido. Después se verá si la oposición es capaz de conformar o no una alianza para enfrentar a Schiaretti-Llaryora, el binomio bendecido a regañadientes por De la Sota.
"Nuestro único problema es que la oposición arme el muñeco", sintetizó un dirigente justicialista de primera línea al hablar de los eventuales riesgos que corre el delasotismo en la provincia durante este año electoral. Se refería, con esas graciosas palabras, a un candidato a gobernador consensuado entre radicales, juecistas y macristas que enfrente al delasotismo. Los peronistas, al igual que lo hacen radicales y juecistas, miran con un ojo lo que pasa en el rebaño propio y con el otro lo que hacen los demás pastores.Al armar su estrategia, el oficialismo provincial cree que, con o sin alianza, el intendente de Córdoba, Ramón Mestre, será candidato a gobernador y, en caso de ser derrotado por Juan Schiaretti, buscará un segundo mandato en la Municipalidad de la Capital.Pero el viernes pasado, Mestre mandó un mensaje: "No voy a ser candidato a intendente otra vez. Eso está definido".Obviamente, podrá reprocharse que no hay nada firmado y que en política casi todo cambia, pero existe un compromiso verbal. "Habrá que ver si el protagonista lo cumple", se plantean los socios de Mestre en el bamboleante frente opositor.Determinar si la oposición puede consensuar un candidato ("armar el muñeco", en términos del dirigente delasotista) es determinante.Mauricio Macri, candidato presidencial del PRO y jefe de Gobierno porteño, es cada vez más influyente en este grupo y aparece como el líder que tiene en sus manos la última decisión.Precisamente, Macri encargó la tan mentada encuesta a la consultora Poliarquía, para determinar quién es el candidato mejor posicionado del sector: Luis Juez, Oscar Aguad o Mestre. Hace unos días, en una de las tantas reuniones, el PRO propuso a Mario Negri para que encabece la fórmula, en lo que se interpretó como un intento de buscar la unidad con un nuevo nombre.Negri rechazó el convite, según confirmaron los mestristas y el propio diputado nacional, quien también descartó ser candidato a intendente de Córdoba.Esa encuesta de la consultora con sede en Buenos Aires ya comenzó a hacerse en toda la provincia durante los días de Semana Santa, por lo que seguramente hacia mediados de mes estará terminada.Allí se definirá la suerte de los que se oponen al delasotismo. Macri les puso plazo de vencimiento a los cuchicheos a veces histéricos de los dirigentes con los que eligió asociarse por necesidad, ya que siempre estuvo claro que su objetivo es ser presidente, no el futuro inmediato de la provincia de Córdoba.Es más, hombres del PRO sugirieron alguna vez que para Macri un eventual gobierno de Schiaretti no sería tan mala noticia, porque consideran al hoy diputado nacional peronista un hombre con el que se puede mantener un canal de diálogo permanente.De todas maneras, esas palabras forman parte del declaracionismo informal que luego, en circunstancias más solemnes, suelen negarse o relativizarse.Por esa razón, no debería descartarse que el PRO eluda presentar candidatos si la alianza antidelasotista no logra iluminar.El desembarco de Ercole Felippa es una noticia refrescante para la política, pero, por el tiempo que necesita la instalación de un candidato, es improbable que tenga chances de éxito. Y seguramente Macri no querrá salir en la tapa de los diarios del día después como uno de los grandes derrotados de Córdoba.En tanto, los ánimos internos de algunos aliancistas se exasperaron con la decisión de Mestre –que tiene mayoría en los estamentos del radicalismo– de convocar a elecciones internas para el 3 de mayo. El asadito En un asado realizado en la casa de la legisladora radical Elisa Cafaratti en los días previos a la vigilia católica, salvo Mestre, desfilaron varios dirigentes del juecismo, de la UCR y del PRO: Oscar Aguad, Rodrigo de Loredo, Luis Juez, Juan Pablo Quinteros, Graciela Villata, Héctor Baldassi, Felipe Lávaque, Javier Pretto y Felippa, entre otros. Allí despotricaron contra la convocatoria a internas, que fue juzgada como inconsulta por lo menos, además de atentatoria contra la unidad. Juez, por caso, dice que él no puede esperar hasta el 3 de mayo, porque si se vota en julio quedarán menos de dos meses para hacer campaña, lo cual significa regalarle muchísimo tiempo a Schiaretti.Desde otro costado, los mestristas relativizan las quejas y advierten que el radicalismo debe nominar a sus candidatos. "Un partido de 120 años no puede dejar de elegir a sus representantes en una elección", dicen los amigos del intendente, a modo de argumento. Otras voces de la UCR van al grano: la convocatoria es formal y se hace para cubrir espacios por si José Manuel de la Sota llamaba a votar el 5 de julio, cosa que no será así porque hoy venc el plazo para esa convocatoria y el gobernador no hizo ningún anuncio, salvo que mañana aparezca en el Boletín Oficial un decreto con fecha 4 de abril que anuncie elecciones provinciales para el 5 de julio. Voceros delasotistas afirman que no habrá novedades y que el cronograma electoral será anunciado personalmente por De la Sota. Así, la fecha del 12 de julio, ya anticipada por este diario, aparece como la más probable. Del otro lado del río, en la última semana de marzo, José Manuel de la Sota y Schiaretti sostuvieron una dura pulseada que finalmente ganó el candidato. El tema del enfrentamiento fue el nombre del candidato a vicegobernador.Schiaretti no se movió un ápice e insistió con Martín Llaryora, mientras que el gobernador utilizó diferentes estrategias para desplazar al exintendente de San Francisco y colocar en su lugar al jefe municipal de Villa María, Eduardo Accastello. Fue un cruce áspero y, al final, Schiaretti derrotó a De la Sota. Esto dejó resentidas a las partes, pero no es la primera ni será la última vez que De la Sota y Schiaretti se torean. Al final, recuerdan estos tres lustros de buena estrella y aplacan la ira. Todo sigue.

