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Argentina, bendecida por Dios

Los argentinos sabemos lo maravillosa y grande que es nuestra patria y también que, como cualquier otro pueblo, tenemos aspectos negativos. Daniel Annone.

05 de febrero de 2013 a las 12:01 a. m.
Daniel Annone (Pastor evangélico, miembro del Comipaz)
Argentina, bendecida por Dios

Argentina es una tierra maravillosa. Debemos sentirnos bendecidos por el creador, que nos dio todos los climas del mundo y una naturaleza rica en vegetación, montañas y llanuras.

Lo mejor de nuestra Argentina es su gente: una mezcla de los pueblos originarios amalgamados con la gran inmigración mundial, que nos ha traído todas las razas y culturas.

Yo tengo sangre española e italiana en mis venas; ser descendiente de inmigrantes es una constante aquí. Siento el honor de ser argentino.

Vivir en Argentina es un gran privilegio. Recorrí América desde Canadá a Tierra del Fuego, visité los cinco continentes, dialogué con muchos de sus habitantes y cada día me siento más feliz de ser argentino.

Los argentinos sabemos lo maravillosa y grande que es nuestra patria y también que, como cualquier otro pueblo, tenemos aspectos negativos que afectan la convivencia y la felicidad.

Cada día nos enteramos de gravísimos accidentes y muertes viales.

A ello agregamos la gran inseguridad; la gente honesta debe vivir encerrada tras las rejas de su propio hogar. Las agresiones verbales y físicas son constantes y derivan en muertes muy injustas.

Es un triste espectáculo ver cómo se considera al contrario como un enemigo al que hay que destruir.

La corrupción ha llegado a los mayores niveles y parece que el dicho “la ocasión hace al ladrón” es la constante, favorecida por una gran impunidad que ha permitido a funcionarios corruptos gozar de libertad física y de acción.

La gran mayoría de la sociedad argentina no participa de estos hechos negativos, desea una sociedad mejor y lucha por ella.

La comunidad evangélica definidamente lucha contra toda corrupción desde hace casi 200 años en nuestra Argentina.

La predicación y acción evangélica es contra todo tipo de pecado. Pecado es quebrantar las leyes de Dios. Sabemos que cuando Dios nos dio leyes, todas fueron en favor del ser humano.

Regulando una vida honesta, correcta, que permitiera la mejor convivencia entre los seres humanos, sin odios, agresiones, falsedades y actitudes incorrectas, la antigua Torá, la ley de Dios, las Sagradas Escrituras, nos fueron dadas para nuestro bien.

Jesucristo, el Mesías, es mucho más que un personaje histórico: es verdaderamente el hijo de Dios que murió en una cruz como un cordero en un sacrificio.

El Evangelio de Jesucristo llama a todos los seres humanos al arrepentimiento de sus pecados, a reconocer a Jesucristo como el Redentor y a dejar que la gracia de Dios actúe transformando a cada uno en personas nuevas y útiles a la sociedad.

El mensaje evangélico es que el que está en Cristo es una nueva criatura y será un instrumento útil para mejorar la sociedad.

Como cristianos evangélicos, luchamos por la construcción de una sociedad bendecida por Dios, más justa, más honesta, más feliz y llena de paz.