Ante la violencia, recreemos la paz
Nos duele la violencia familiar. En muchos hogares se vive un ambiente de violencia habitual que genera niños violentos. Daniel Annone.
Aunque la violencia ha estado presente en el mundo desde el mismísimo Caín, en los albores de la humanidad, hoy nos toca padecerla a nosotros. Y realmente nos duele, porque es una violencia creciente. Hacia donde se mire, se ve violencia, en el mundo entero y en nuestro alrededor. Lamentablemente, las religiones han practicado desde siempre la violencia para imponer la fe con la espada o con la hoguera; para acallar los intentos de libertad individual; para conseguir la retractación del que pensaba distinto o su silencio con el asesinato como método de defender la doctrina.Nos duele la violencia familiar, cuando se saldan las diferencias con gritos, golpes y numerosos asesinatos. No va en menos la violencia social, en la que parece que no existe solución si no se es violento. Transitar por la vía pública es exponerse a la violencia de los irresponsables. Las barras bravas enturbian el fervor deportivo y las acciones violentas antideportivas empobrecen los espectáculos. El pueblo sabe muy bien lo que significa la violencia socioeconómica, porque la vive en carne propia. La discriminación es violencia y la peor violencia es la que se ejerce contra los inocentes, que no pueden defenderse, como es el caso del aborto, que es y será un verdadero crimen, aunque haya leyes que lo permitan.¿Por qué hay tanta violencia? ¿Será parte de la naturaleza humana? La violencia es impotencia porque, cuando el ser humano se siente incapaz, procura imponerse con la violencia. El alcohol, las drogas, la falta de educación y la falta de justicia, como en recientes resonantes casos, fomentan la violencia. En muchos hogares se vive un ambiente de violencia habitual que genera niños violentos. Un ejemplo: padres violentos que atacan de manera irresponsable a maestros simplemente porque éstos cumplieron con su deber de amonestar o resaltar conductas incorrectas. ¿Será solución el castigo y la mano dura? ¿Servirá la violencia contra la violencia? Si deseamos sinceramente acabar con la violencia, debemos comenzar por nosotros mismos, controlando nuestro carácter, analizando nuestras conductas y siendo ejemplo en toda circunstancia. Y si no podemos, es el tiempo de buscar ayuda con sinceridad. Sabemos que Jesús es un ejemplo de paz, que rechazó toda forma de violencia y ha prometido a los que le siguen el poder para vivir una vida de paz.Para tratar este importante tema, el Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz) y la Universidad Católica de Córdoba invitan al seminario que se dictará durante seis semanas, los miércoles, en la sede de esa Universidad, Obispo Trejo 323, de la capital provincial.La primera conferencia será mañana, de 19 a 21, y su título será "El judaísmo, la violencia y la paz". En esa ocasión disertará el rabino Marcelo Polakoff. Por consultas, dirigirse a: [email protected]. Ante la violencia, recreemos la paz desde una mirada interreligiosa.

