Ante la mutación de lo humano
La sociedad actual está basada en la satisfacción de nuestra voracidad por vivir el momento presente. Gozamos o sufrimos con el suceso puro.
Somos hoy testigos y protagonistas de un cambio radical en los valores occidentales, transformación sólo comparable con la que produjo la imprenta. Son muchos los autores que han señalado que estamos ante una verdadera mutación de la especie; entre ellos, Alessandro Baricco en su ensayo Los bárbaros . Para identificar las líneas esenciales que permitan reflexionar sobre la influencia que ejercen sobre nuestra cultura las modernas tecnologías de la comunicación y la información, resulta revelador un párrafo del escritor español Vicente Verdú, quien, en un artículo periodístico, señalaba a propósito de nuestra época: "La imagen ha ganado mucho terreno a la imaginación. Como, de la misma manera, la emoción ha robado prestigio a la reflexión. En ambos casos la instantaneidad ha vencido al proceso y el suceso puro a su explicación". Verdú logra describir de manera magistral las características del mundo actual contraponiéndolas con las que hasta no hace mucho definían a la sociedad. Como señala, vivimos hoy en un entorno de imágenes que apelan a nuestra emoción. Atrás están quedando la imaginación y la reflexión. Asimismo, el hecho de que vivamos acechados por abrumadoras instantaneidades nos hace perder de vista que los procesos requieren tiempo. Nos hemos acostumbrado a percibir sólo sucesos puros que, por su carácter vertiginoso, nos aturden hasta el punto de bloquear todo intento de comprensión.Ante la indiferencia generalizada, se debilitan cualidades que son, precisamente, las que nos constituyen como seres humanos: la imaginación, la reflexión, el intento de comprender al mundo y a nosotros mismos.Esta mutación ejerce una profunda influencia en la formación de las nuevas generaciones, pues no nos mostramos muy interesados en desarrollar esas cualidades en los jóvenes. Así, por ejemplo, no parece ser una tarea prioritaria de la educación el despertar la imaginación, fundamental para la creatividad tan de moda.Si bien la lectura, uno de los más potentes estímulos de la imaginación, no parece decrecer según algunos observadores, es evidente que se limita cada vez más a textos muy primarios, simples y directos.Por otra parte, las imágenes omnipresentes no constituyen el medio más adecuado para transmitir ideas o conceptos complejos sobre el mundo y sobre las personas.Vivimos en un entorno en el que se apela a sensaciones primarias, lo que encierra un grave peligro, pues los problemas que enfrentamos requieren ser encarados mediante la reflexión.La televisión –medio poco apropiado para reflexionar– no pretende comunicar ideas sino sensaciones y se ha constituido en un poderoso instrumento para influir sobre nuestras reacciones emocionales. Testigo de ello es su eficacia para moldear nuestra conducta como consumidores y como ciudadanos.La sociedad actual está basada en la satisfacción de nuestra voracidad por vivir el momento presente. Gozamos o sufrimos con el suceso puro, pero cada vez estamos menos dispuestos a realizar el esfuerzo que implica comprender la naturaleza de los procesos que han conducido a eso que hay.Un factor importante es la tendencia actual a considerar que la única posibilidad de interesar a las personas es la de entretenerlas. El objetivo es convencerlas de que no tendrán que realizar el esfuerzo que significa incorporar algo nuevo.Todo se somete hoy a la lógica de la sociedad del espectáculo. Asistimos a un peligroso declive de la curiosidad, a la anestesia de esa cualidad esencialmente humana que es la que nos ha llevado a conocer y, en consecuencia, a modificar la realidad en la que vivimos.A propósito de estos rasgos de nuestro tiempo, señalé en una oportunidad: "Al movernos entre sucesos puros, despreocupados por su posible explicación, nos deslizamos por la superficie de una realidad fragmentaria o, mejor aún, de sus imágenes. Atraídos por lo instantáneo, no tenemos tiempo para detenernos a reflexionar sobre su sentido. Porque, en última instancia, la explicación de lo que sucede es un intento, muchas veces vano, de develar ese sentido".Estas reflexiones –que corren el peligro de ser interpretadas como críticas– exageran los aspectos conflictivos como recurso para promover el análisis de algunos aspectos de la mutación que protagonizamos.Surgidas del inspirado párrafo inicial de Verdú, encuentran también su esperanzada conclusión en las palabras de ese autor, quien señala con agudeza: "Este es el mundo de hoy. El mundo que ha ido formando la cultura del consumo sustituyendo a la cultura del ahorro y la inversión cabal. ¿Bueno? ¿Malo? ¿Regular? La pregunta resulta impertinente porque, aceptando que la sociedad es un organismo vivo y evoluciona mediante metamorfosis, ¿qué será mejor, el capullo o la mariposa, el gusano de seda o su crisálida primordial?". * Exrector de la UBA.

