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Ambiciones sanas o enfermas

Hay muchos casos en la historia que demuestran que la ambición personal puede traer consigo desastres.

31 de enero de 2017 a las 12:01 a. m.
Norberto Ruffa*
Ambiciones sanas o enfermas

U na definición que encontramos acerca de la ambición es que esta tiene que ver con el deseo intenso de conseguir una cosa difícil de lograr; especialmente riqueza, poder o fama. Querer procurar alguna de estas cosas no tiene nada de malo, siempre y cuando no haya detrás del deseo algún interés que pueda afectar la vida de los otros. Así, la ambición personal puede utilizarse de manera positiva o negativa. Cuando buscamos el deseo de superación, tratando de llegar lo más lejos posible, la ambición positiva demuestra que se puede alcanzar con esfuerzo.

Hay muchos casos a lo largo de la historia que demostraron que la ambición personal puede también traer consigo desastres. Vemos como ejemplo negativo a Napoleón Bonaparte, quien tenía tanta ambición por convertirse en el dueño y señor de Europa que llevo a cabo todo tipo de ofensivas con tal de colonizar a otras naciones. Un ejemplo positivo lo vemos en un personaje bíblico, Abram. Este hombre, que se caracterizó por ser humilde y de fe sobresaliente, recibió de parte de Dios una promesa cuando le dijo: “Haré de ti una nación grande, y te bendeciré y engrandeceré tu nombre y serás bendición” (Génesis 12:2).

Dios no estaba fomentando ambición en Abram, sino declarándole el propósito que tenía de bendecir a la humanidad por medio de él. Y esto es lo que entendió claramente sin enorgullecerse. No hay nada en la Biblia que dé la imagen de Abram como un hombre ambicioso. Es entonces cuando deja la comodidad y el bienestar económico que tenía, sin saber realmente a dónde iba cumpliendo la voluntad de Dios. Estos dos ejemplos demuestran que, según sea la motivación interior, la ambición puede ser positiva o negativa.

Me pregunto cuál es la verdadera motivación de aquellos que ambicionan poder y fama. Qué sentimientos los mueven. Creo que tiene que ver con un vacío espiritual. Dios nos ayude a tener una ambición positiva que permita llegar a la meta sin perjudicar a los demás. Dios te bendiga.

* Pastor evangélico, miembro de Comipaz