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Abrazo de amor

Nuestras familias necesitan saber que las amamos; la sociedad también necesita, en esta época de tantas agresiones, ejemplos de amor sincero. Daniel E. Annone.

12 de abril de 2011 a las 12:01 a. m.
Daniel E. Annone (Pastor evangélico; miembro del Comipaz)
Abrazo de amor

Participamos ayer del acto realizado en la Capilla del Buen Pastor bajo el lema "El pueblo de Córdoba abraza a Japón". Fue muy emotivo el encuentro, al expresarle nuestro anhelo de que Dios lo bendiga y fortalezca para lograr la necesaria reconstrucción, y que los hermanos japoneses sintieran en el abrazo solidario todo nuestro amor. El amor es una maravillosa virtud para la que todos estamos capacitados, y en el abrazo fraternal los seres humanos podemos expresar nuestros sentimientos más profundos. Cuando nos llaman para ayudar y aconsejar a muchos adolescentes en extrañas conductas, solemos preguntar a los padres: "¿Cuánto hace que no abraza a su hijo?" Muchos problemas de conducta son simplemente la reacción a la falta de amor. Al hablar de amor, recordamos que la primera expresión se da en el seno familiar, "el amor filial" entre padres, hijos, hermanos y también amigos. Una segunda y muy importante expresión la da la palabra "eros", que se relaciona con el amor entre el hombre y la mujer. En el primer libro de la Biblia, se nos cuenta la historia de Jacob, nieto de Abraham, el llamado padre de la fe, que se enamoró de una muchacha llamada Raquel. Cuando pidió al padre de Raquel el derecho a casarse con ella, su futuro suegro –de acuerdo a las costumbres de la época– le exigió que trabajara para él durante siete años y dice el relato bíblico: "Así sirvió Jacob siete años por Raquel; y le parecieron como pocos días, porque la amaba" (Génesis 29:30). Emociona leer semejante amor "erótico" que unió a Jacob y a su mujer para toda la vida. Recuerdo que un día una débil niña, muy flaquita, llevaba en brazos a su hermano muy pesado. Un vecino al verla tan doblada le dijo: "Nena, ¿te pesa mucho?", y recibió como respuesta esta hermosa expresión de la niña: "Qué me va a pesar, si es mi hermanito". Así es el amor: es capaz del mayor sacrificio. Mandamiento. La palabra amor recorre todas las páginas del libro del Nuevo Testamento, siendo Jesús quien encomendó en repetidas veces a sus discípulos que amaran. El primero y más importante mandamiento es "Amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente" y el segundo es "Amar al prójimo como a uno mismo". Jesús contó la historia del buen samaritano que encontró a un hombre mal herido por ladrones, lo asistió, lo curó, lo llevó a un mesón para que lo atendieran y pagó por el servicio a pesar de que le era desconocido y, además, era de la provincia de Judea, con la que estaban enemistados los de Samaria. La expresión más alta de amor la expresa la palabra "ágape" y es la que trata de definir el amor de Dios para con toda la humanidad y que maravillosamente lo expresa el apóstol San Juan en su Evangelio: "Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito (Jesús) para que todo aquel que en Él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna" (San Juan 3:16). Es este tiempo en el que nos acercamos a una nueva recordación de la vida, pasión y muerte de Jesucristo, propicio para reafirmar y testificar de cómo nos amó Dios a cada uno de nosotros que entregó a su propio Hijo para que cargara con nuestros pecados.Ante el gran ejemplo del amor de Dios, hagamos del amor una verdadera práctica de vida. Amar y expresar el amor con gestos y con acciones sinceras. Nuestras familias necesitan saber que las amamos; la sociedad también necesita, en esta época de tantas agresiones, ejemplos de amor sincero. San Juan dijo: "No amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad". A su vez, San Agustín destacó: "Ama y haz lo que quieras", porque cuando se ama de verdad, jamás se dañará a alguien ni se hará lo incorrecto.