A una semana
Pasó otro Día del Niño, con sus publicidades, festejos y regalos. Se repitieron abrazos sinceros, sonrisas y fotos. Pero siguen pendientes heridas sociales.
A una semana del Día del Niño, siete días después de los festejos, todo sigue igual para mí. Como hace dos años que mis papás no viven juntos, tuve, otra vez, dos festejos. Al mediodía, con él, en casa de los abuelos: comimos asado y, de regalo, recibí unos botines de fútbol. A la tarde, salimos con mi mamá a tomar un helado. Me regaló el videojuego que pido hace meses. Los dos dicen que no es por culpa mía, que ellos me quieren como siempre y que vamos a estar mejor. No sé cómo vamos a estar mejor, si él me ve un día a la semana y ella llora todo el tiempo. Si por lo menos no se gritaran... A una semana del Día del Niño, todo sigue igual para mí. Estoy en la misma esquina, con el mismo escurridor, tratando de que no se asusten cuando me acerco. Yo sólo quiero limpiar parabrisas, recibir una moneda y ya está. Entiendo que todos estén apurados y con problemas. Pero si al menos me miraran...A una semana del Día del Niño, todo sigue igual para mí. Mi mamá me compró otro celular, sin darse cuenta de que hace dos meses me había regalado el mismo. Mi papá sigue de viaje. Me saludó por Skype, pero, por la diferencia de horario, ya era lunes. Parecía cansado. Me dijo "Feliz día" mientras pedía disculpas; prometió que el año próximo vamos a estar juntos. No me quejo: ellos me compran todo lo que pido. Es que a veces me siento un poco solo...A una semana del Día del Niño, todo sigue igual para mí. Los medicamentos que ahora ponen en el suero no están funcionando; me doy cuenta por la cara de los médicos. Hace tanto tiempo que estoy en el hospital que conozco el nombre de todas las enfermeras. Sé la comida que traerán cada día, los cambios de turno y hasta puedo, de memoria, describir cada mancha del techo. Hace poco vinieron unos políticos a sacarse fotos. ¿Por qué siempre eligen a los pelados? Me regalaron un reloj; me sirve de poco, porque todos los días son iguales. Si por lo menos pudiera, como antes, salir al patio...A una semana del Día del Niño, todo sigue igual para nosotros. Todavía no terminaron los baños del cole, y así no vamos a aflojar. En el centro de estudiantes, votamos por mantener la toma de la escuela hasta que terminen las obras. Hace un mes vinieron los del Ministerio a decir que la plata ya está, que no depende de ellos y que pongamos algo de nuestra parte para que comiencen las clases. ¿No entienden que nuestra parte siempre estuvo? Si por lo menos funcionara la calefacción...A una semana del Día del Niño, todo sigue igual para mí. El jueves vino otra pareja que quiere adoptar; más viejos que los anteriores. Como todos, leyeron el informe del Juzgado y después estuvieron conmigo una media hora. Me hacían preguntas tontas y yo les contestaba cosas lindas, para tratar de que me elijan. Él parecía entusiasmado; ella desconfiaba. Volví al pabellón y los chicos me preguntaron si ahora sí podía salir, pero no supe qué decirles. Siempre prefieren bebés chiquitos; a los grandes, no nos eligen rápido. No me voy a poner triste; acá no estoy tan mal...Pasó otro Día del Niño, con sus publicidades, festejos y regalos. Se repitieron abrazos sinceros, sonrisas y fotos. Se renovó la apuesta al futuro, con muchas familias agradeciendo por sus hijos. Pero siguen pendientes heridas sociales, familiares o individuales que no cicatrizan. Esas que duelen cada año más, por injustas y constantes. Las que nos tocan el hombro, puntuales, justo el día que elegimos para celebrar.

