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Ser atractiva, esa es la cuestión

Las empresas destinan una parte importante de sus recursos para verse bonitas. 

18 de mayo de 2014 a las 12:01 a. m.
Andrea Ávila (CEO de Randstad)
Ser atractiva, esa es la cuestión

Las empresas destinan una parte importante de sus recursos para verse bonitas. Adoptan un logo amigable que cumpla el objetivo de dar una buena primera impresión porque esa es la que cuenta, ¿es la que cuenta? Diseñan un sitio web moderno con un lenguaje afín a su público, publican avisos cancheros, a veces hasta atrevidos, para destacarse del resto y llamar la atención. Todo esto puede ubicar a la empresa en el top of mind entre sus potenciales clientes, pero ¿consigue convertirla en la empresa más deseada para los trabajadores? En un contexto de pleno empleo de profesionales, la lucha por el talento no es una metáfora sino una realidad. Las áreas de capital humano destinan gran parte de sus recursos –léase dinero en avisos de búsqueda y tiempo en selección–, para dar con ese perfil que le están demandando. Sin embargo, dedicar tiempo y dinero ya no es suficiente para que el profesional que necesitamos esté frente a nosotros porque varias lo quieren y él puede elegir. Esto coloca a las empresas en otro escenario, uno en el que el reclutamiento ya no se trata de acciones puntuales según la necesidad de la empresa, sino mucho antes de que surja la necesidad. Hoy se deben reclutar profesionales mucho antes.El proceso de reclutamiento incorporó una etapa cada vez más importante: el employer branding. La marca como empleadora es ese capital simbólico que tienen las empresas y que las ayuda a atraer la atención del trabajador, a posicionarse entre sus anhelos laborales, a ser parte de la frase "de grande me gustaría trabajar en…". Ahora bien, construir una marca empleadora no es cuestión sólo de marketing, si bien intervienen varias áreas de la organización, principalmente capital humano, su éxito depende del compromiso del management, porque implica alinear valores y operar directamente sobre la cultura de toda la organización. Cuando se construye la marca empleador se debe pensar en dos públicos: el interno, que si hacemos bien el trabajo serán embajadores de nuestra marca; y el externo, aquel talento que queremos atraer. Por eso la comunicación de nuestras acciones como empresa y empleador son claves.Una marca empleadora atractiva facilita la atracción de talento y su retención pero además impacta en el crecimiento y la rentabilidad de la compañía. Vamos por partes. A las empresas percibidas como buenos empleadores les resulta más fácil llegar a los profesionales que buscan. Cuando rige la presión de reducir costos y aumentar la productividad, la necesidad de dar con la persona adecuada es igual de crucial. Por otro lado, si se comunica hacia afuera nuestras características como empleador, es más factible que quieran trabajar quienes comparten nuestra cultura. Contratar y retener a los mejores profesionales es vital para crecer y mantener una ventaja competitiva, por eso, los empleados que tengan los conocimientos y experiencias en relación a las áreas críticas para crecer, son de importancia estratégica. Sobre todo en el sector servicios el employer branding aumenta el margen de beneficio. Por último todos nosotros solemos pedir consejos sobre los más diversos temas y el empleo no es una excepción. En este sentido, la reputación que una marca empleadora tiene en el entorno del profesional –amigos, familia y colegas– influye en la decisión que toma cuando se pregunta: ¿me gustaría trabajar para esta compañía?