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La dinámica del comercio global

Después de la rápida recuperación del comercio global en el primer semestre de 2010 el ritmo de expansión se morigeró. Marina Dal Poggeto.

15 de abril de 2012 a las 12:02 a. m.
Marina Dal Poggeto*
La dinámica del comercio global

El proceso de desendeudamiento que están manteniendo desde 2008 las economías desarrolladas, el intento de China de aumentar la participación del consumo privado para compensar la desaceleración que muestran sus exportaciones frente a un mundo desarrollado cuyo consumo crece poco o no crece, el giro en los términos del intercambio a favor de las commodities de los últimos años y la debilidad del dólar en un mundo desarrollado de rendimientos muy bajos, sigue impactando tanto en la trayectoria del comercio mundial como en la composición de los desbalances globales. Después de la rápida recuperación del comercio global en el primer semestre de 2010 (luego de la brutal caída registrada en 2009 con la implosión de la burbuja hipotecaria) el ritmo de expansión se morigeró. Pasó del 20 por ciento en 2010 al 10 por ciento en gran parte de 2011, para arrancar 2012 con un crecimiento más cercano al dos por ciento anual. Este ritmo se ubica muy por debajo del crecimiento promedio de los últimos 20 años, cuando el comercio global avanzó en torno al seis por ciento anual. Son varios los factores que explican esta moderación en el margen, que no necesariamente ayuda a revertir los desbalances globales, proceso que se había dado en 2009 en medio de la crisis. Es que, como explicamos antes, de algún modo, las menores cantidades importadas por el mundo desarrollado, son en alguna medida compensadas por mayores precios pagados por algunas de estas economías en sus importaciones de commodities. Este efecto se da, fundamentalmente, en Estados Unidos donde la corrección del déficit comercial registrada en 2009 se revirtió parcialmente en los últimos dos años, sobre todo, por los mayores precios que paga por el petróleo. En Europa, el ajuste nominal de precios y salarios que enfrentan los países de la periferia no tiene, necesariamente, impacto en el desbalance de la región en su conjunto pero sí en la dinámica del comercio intrazona. Cabe recordar que Alemania fue una beneficiaria directa del aumento en el consumo de estas economías (fondeado con deuda a tasas muy bajas a las que accedieron al ingresar al euro), situación que permitió absorber más de un 40 por ciento de sus exportaciones. En la parte baja del ciclo, esta trayectoria se ve afectada directamente, aunque ahora, y a diferencia de lo que ocurre con Japón que enfrenta una divisa muy apreciada y una economía que en los últimos meses muestra una balanza comercial negativa, Alemania se ve beneficiada por un euro más débil. En China, la transición desde una economía dependiente de la inversión (50 por ciento del Producto Bruto Interno -PBI) y las exportaciones hacia una de mayor consumo privado en un mundo donde su principal socio comercial –Europa– permanece en modo estancamiento, ha deteriorado el superávit comercial. Pero, además, la suba en los precios de las commodities (petróleo y alimentos) contribuye a dañar aún más el superávit, que puntualmente en febrero se tornó negativo. A contramano, las economías productoras de commodities, en particular las exportadoras de petróleo, siguen ampliando mayoritariamente sus superávits externos.Estamos en medio del proceso, todavía falta mucho camino por recorrer y no es evidente que el camino no sea sinuoso.

*Directora y economista del Estudio Bein & Asociados