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Kirchnerismo explícito

Densos nubarrones empiezan a cubrir el cielo institucional de la Argentina ante la indiferencia de gruesos sectores de la sociedad, la preocupación de algunos y el horror de unos pocos. Roxana Acotto.

09 de septiembre de 2012 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Kirchnerismo explícito

Densos nubarrones empiezan a cubrir el cielo institucional de la Argentina ante la indiferencia de gruesos sectores de la sociedad, la preocupación de algunos y el horror de unos pocos. Ya no importa si la economía marcha muy bien, bien, regular o decididamente mal.Quienes hayan ganado (y/o sigan ganando) dinero bajo las reglas de este modelo deberían comprender que el régimen está decidido a avanzar e ir por todo. Incluyendo la vulneración del derecho de propiedad en forma sistemática y recurrente.La instauración de una nueva percepción sobre el Impuesto a las Ganancias fue una anécdota menor en las últimas movidas y declaraciones en las que surgió –con crudeza inusual– la visión del mundo y las intenciones del kirchnerismo.Después de compararse con algún gran arquitecto egipcio, de perder toda modestia en sus discursos y de referenciarse con el acrónimo Genia (Generadora de Industria Argentina) en el video del Día de la Industria, CFK colmó el vaso: "Sólo hay que tenerle miedo a Dios... y un poquito a mí también", dijo sin tono de broma.Debería saber (de hecho lo sabe y no le importa) que un verdadero liderazgo jamás se construye con el temor de los conducidos... excepto en los regímenes totalitarios.Pero mientras todavía intentábamos digerir semejante definición pública, su lugarteniente en Economía, Axel Kicillof, dio un sablazo más tremendo: "Habría que fundir al señor (Paolo) Rocca (titular del grupo Techint), pero no lo vamos a hacer".Si el kirchnerismo ya muestra sin cortapisas que "les manda la Afip" a quienes se atrevan a cuestionar sus políticas, ahora el peligroso Kicillof admite que el Estado (en manos de este gobierno) puede "fundir" a quien decida, con una liviandad que azora.Anestesiada, la mayoría de los argentinos reciben estas dosis de kirchnerismo explícito sin espabilar. Quizá haya que tener algo más que un poco de miedo.