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Endrogados

Se ha dicho con propiedad que la inflación es como una droga para la economía: al principio, crea una sensación de bienestar y la impresión de que es el Gobierno quien la domina y no a la inversa. Roxana Acotto.

15 de abril de 2012 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Endrogados

Se ha dicho con propiedad que la inflación es como una droga para la economía: al principio, crea una sensación de bienestar y la impresión de que es el Gobierno quien la domina y no a la inversa. De a poco, todos nos acostumbramos a la dosis inicial y nadie se escandalizó demasiado cuando se hizo habitual superar el dígito en el incremento de precios. Después, dejamos de hacernos los análisis porque si detectaban dosis crecientes de esta droga seguramente eran lacayos del Consenso de Washington que lo único que querían era que la Argentina pagara más intereses de sus bonos. Así, la siguiente inyección no sólo no pareció tan grave sino que hasta algunos la justificaron como necesaria: "No nos van a venir con esto de enfriar la economía", dijeron con la jeringa en la mano los que mandan la política monetaria y allá fue otro pinchazo intravenoso. Sintiéndonos casi bien aunque en el fondo intuyamos que vamos mal, la mayoría renovó votos por el esquema y la teoría de que no sólo podemos dominar la inflación y abandonarla (si así lo quisiéramos) sino que también fuimos más allá y aceptamos sin mucho escándalo que nos dijeran que la emisión monetaria no genera crecimiento de precios. Las dosis fueron creciendo cada año, al compás del falseamiento de los datos del Indec para que no se note.Para 2012 necesitamos más dosis para sentirnos casi bien: allá vamos por una jeringa de 30 por ciento de aumento de precios mientras seguimos repitiendo que tenemos la situación bajo control.Aun si tomáramos hoy la firme decisión de dejar nuestra droga, el síndrome de abstinencia nos duraría hasta fines de 2013 y las tentaciones a la recaída serían muy fuertes.La inflación Congreso marcó una suba del 2,3 por ciento para marzo y desde que comenzó a presentarse este indicador (que promedia las mediciones de las consultoras privadas, a las que se les prohibió difundir sus estudios), en abril de 2011, acumula un alza del 19,3 por ciento a marzo de este año.Las restricciones a las importaciones no ayudan en nada para moderar las subas y las fotos de productos faltantes en las góndolas (por especulación y falta de "stock" real) empiezan a volverse cotidianas. Que un producto aumente 10, 20 ó 30 por ciento de un día para otro (y cada vez son más) no escandaliza a nadie. Son los signos crecientes de que el cuerpo económico está mostrando su intoxicación. La "sensación de bienestar" está dejando de ser divertida cada vez para más sectores. ¿Todavía creemos que tenemos la situación bajo control?