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Irán exige la condena de la ONU

Teherán llamó a los países islámicos a articular un rechazo regional contra las acciones de Israel. Ofrece además su ayuda para entrenar al ejército sirio, si Damasco se lo pidiera.

06 de mayo de 2013 a las 02:02 p. m.
Angeles Espinosa*
Irán exige la condena de la ONU
Destrucción. Más de dos años de guerra han dejado más de 70 mil muertos y arrasado varias ciudades (AP/Archivo).

Teherán. Irán condenó ayer los ataques israelíes a Siria y pidió a los países vecinos que se unan para frenar al gobierno de Israel. También ofreció ayuda para entrenar al ejército sirio si Damasco se lo pide.

La reprobación era previsible dado que Bachar al Assad es el principal aliado de Teherán en el mundo árabe. El peligro radica en que esa retórica se traduzca en acciones sobre el terreno, en un momento en que las rivalidades regionales están inflamando las diferencias confesionales entre musulmanes sunitas y chiítas.

“El infame ataque con misiles sobre la periferia de Damasco revela la naturaleza inhumana de los sionistas y su impotencia ante la resistencia islámica”, declaró el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ramin Mehmanparast, citado por la agencia oficial Irna. Desde que estallara la guerra siria hace dos años, Irán coincide con el régimen de Al Assad en que el conflicto es obra de terroristas financiados por Occidente.

Mehmanparast pidió a la ONU que condene la agresión y tome medidas para evitar que se repita. Pero sobre todo requirió la unidad y la solidaridad de los países de la zona frente a lo que calificó de “ataques calculados” contra Damasco.

Ese llamamiento parece un intento de capitalizar el sentimiento anti-israelí que, debido a la cuestión palestina, anida en el mundo árabe. Sin embargo, ni el régimen iraní ni el sirio cuentan con muchas simpatías entre sus vecinos. Al contrario, la histórica rivalidad entre sunitas y chiítas por la sucesión de Mahoma se ha reavivado en la última década.

La defensa iraní del gobierno de Al Assad tiene más que ver con intereses geoestratégicos que con la confesión allawita del presidente sirio. No obstante, la tenue adscripción de los allawitas con el chiísmo refuerza los argumentos de los gobernantes árabes sunitas quienes, como el rey Abdallah de Jordania, temieron la creación de un “arco chiíta” desde Irán hasta el Líbano tras el derrocamiento de Saddam Hussein en Irak.

Hoy, ambas comunidades están abiertamente enfrentadas en Irak, donde la minoría sunita acusa a los chiítas de monopolizar el gobierno y marginarlos; en Bahrein, una dinastía sunita se niega a compartir el poder con la mayoría chiíta; y en la propia Siria, la guerra civil cada vez más parece una guerra sectaria. En Líbano, el precario equilibrio confesional se mantiene con un reparto de facto del país.

A tenor de anteriores ataques, es probable que Damasco no haga nada. Respecto a la posibilidad de que Hizbollah abra de nuevo el frente libanés, Israel siempre cuenta con ello. Más peligroso parece el ofrecimiento de apoyo realizado por el jefe del ejército de Tierra iraní, el general Ahmad Reza Purdastan.

“Siria tiene un ejército poderoso (…) y no necesita la intervención de otros países. Pero si requieren entrenamiento, podemos ayudarles”, señaló el oficial citado por Irna.

*El País, de Madrid.