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EE. UU.: la vacante en la Corte Suprema que alimenta la tensión política

Republicanos y demócratas se disputan la nominación del reemplazante de la jueza Ruth Bader Ginsburg, un ícono progresista, que murió el viernes a los 87 años.

20 de septiembre de 2020 a las 12:10 a. m.
EE. UU.: la vacante en la Corte Suprema que alimenta la tensión política
Despedida. Ayer hubo numerosos homenajes a la jueza Ginsburg, un ícono del progresismo y el feminismo. (AP)

La muerte el viernes de la jueza de la Corte Suprema de Estados Unidos, Ruth Bader Ginsburg, un ícono progresista del alto tribunal, desató nuevas disputas entre republicanos y demócratas para cubrir la vacante, lo que se vislumbra como un asunto que cambiará radicalmente la dinámica de la campaña para las elecciones presidenciales de noviembre.

La magistrada, que falleció víctima de un cáncer de páncreas a los 87 años, se había convertido en adalid del feminismo y en un ícono de la cultura pop, con millones de fans que le rinden homenaje por haber esculpido una doctrina legal que permitió hacer avances clave hacia la igualdad de género.

Ginsburg, nombrada jueza de la Corte en 1993 por el entonces presidente Bill Clinton, se ubicaba en la centro-izquierda del espectro político; pero a medida que el alto tribunal se volvió más conservador, comenzó a encarnar visiones más progresistas y tomó la costumbre de exponer sus argumentos en un escrito que publicaba como voto particular, como cada vez que disentía con la mayoría de los magistrados.

Aunque tras conocerse la noticia el presidente Donald Trump reaccionó de manera respetuosa y se refirió a la magistrada como “una mujer increíble tanto si estabas o no de acuerdo”, ayer fue al núcleo del asunto y habló de la manera en que debe cubrirse la vacante.

“Nos pusieron en esta posición de poder e importancia para tomar decisiones por las personas que tan orgullosamente nos eligieron, la más importante de las cuales ha sido considerada por mucho tiempo como la selección de los jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos”, dijo el presidente en Twitter. “¡Tenemos esta obligación, sin demora!”, agregó.

En tanto, su rival demócrata en la carrera por la presidencia, Joe Biden, se pronunció a favor de esperar a los resultados del 3 de noviembre. “No hay duda, déjenme ser claro, que los votantes deben elegir el presidente, y el presidente debe elegir al juez para que el Senado lo considere”, sostuvo.

Trump busca la oportunidad de expandir la mayoría conservadora de la Corte Suprema a 6-3 en un momento de gran división política en Estados Unidos.

Los demócratas todavía están furiosos por la negativa del Senado republicano a pronunciarse sobre el candidato a la Corte Suprema del presidente demócrata Barack Obama, Merrick Garland, en 2016, después de que el juez conservador Antonin Scalia murió 10 meses antes de la elección. El líder republicano del Senado, Mitch McConnell, había dicho en 2016 que el Senado no debería resolver sobre un candidato a la corte durante un año de elecciones, una postura que ha revertido desde entonces.

Las nominaciones a la Corte Suprema suelen tardar alrededor de 70 días en pasar por el Senado y la última, la de Brett Kavanaugh, se demoró más tiempo. Los comicios presidenciales se celebrarán en 45 días. Sin embargo, no hay normas que establezcan cuánto debería durar el proceso una vez que el presidente del país anuncie su elección. Algunos han avanzado más rápido que otros. Todo se reduce a la política y los votos.

Para confirmar a un nominado sólo basa con una mayoría. Los republicanos controlan el Senado por un margen de 53-47, lo que supone que, aún perdiendo tres votos, podrían confirmar al juez de su elección si el vicepresidente, Mike Pence, rompe el empate a 50.

Si el nuevo juez no es nombrado antes del 3 de noviembre, podría suceder que los republicanos designen al candidato de Trump antes de que asuma el nuevo Congreso, el 3 de enero.