Videla reivindicó el terrorismo de Estado
Habló ayer en el juicio por los crímenes en la UP1 y desconoció al Tribunal Oral que lo juzga. También pronunció su descargo Luciano Benjamín Menéndez.
El dictador Jorge Rafael Videla reivindicó ayer lo actuado por el terrorismo de Estado durante el gobierno militar y desconoció al Tribunal Oral Federal que lo juzga por delitos de lesa humanidad.
Señaló, al respecto, que ya fue enjuiciado por el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas y, en 1985, por la Cámara Federal porteña, en el histórico juicio a la Juntas. Por ello, consideró "cosa juzgada" los cargos que se le atribuyen en este proceso, que van desde homicidio agravado, secuestros y torturas, en el marco de la causa UP1.
Videla -como otros procesados, entre ellos Luciano Benjamín Menéndez- hizo uso del derecho a declarar antes del arranque del debate. Micrófono en mano y sentado en el banquillo, sostuvo ante los jueces del Tribunal Oral Federal Nº 1 de Córdoba que "asume en plenitud" sus responsabilidades como jefe de la Junta Militar por lo actuado por el Ejército durante lo que definió como "guerra interna contra la subversión".
El ex presidente de facto reiteró que el Consejo Superior militar ya lo absolvió en 1984 y que también la Cámara Federal porteña lo juzgó y condenó, aunque luego fue indultado por el entonces presidente Carlos Menem.
"Nadie puede ser juzgado dos veces por la misma causa", insistió Videla y reivindicó su accionar como jerarca de la represión en el país y su responsabilidad: "La asumo con total prescindencia de mis subordinados, que cumplieron mis órdenes", remarcó.
"Siempre reconocí las directivas que impartí", agregó, si bien intentó ampararse en los decretos del Poder Ejecutivo durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón (aunque firmados por Ítalo Luder, a cargo del Gobierno de manera interina) que ordenaba el "aniquilamiento de la subversión" en los montes tucumanos.
Asimismo, recordó también que fue Luder quien en la mencionada resolución de 1975 dispuso que todas las policías del país quedaban "subordinadas" a la jefatura de facto que él encabezaba.
Menéndez y su libreto. También Menéndez, condenado dos veces en Córdoba y una en Tucumán, repitió el discurso que utiliza en estos casos. En sintonía con Videla, se responsabilizó por la actuación de sus "dignos subordinados" durante los años de plomo y volvió a advertir que los "terroristas" de antes hoy "se refugian en las instituciones democráticas".
Expuso entonces su opinión de que en democracia continúa el intento del comunismo internacional de cambiar "el estilo de vida" de los argentinos.
"No voy a declarar, porque estos juicios son inconstitucionales. Soy único responsable de lo actuado por mi tropa, por mis dignos subordinados", dijo.
"No quiero prestarme al juego de los terroristas que ayer colocaban bombas" y hoy persiguen "sus oscuros intereses" bajo "el manto de la legalidad", ahondó el condenado represor.
En una parte de su mensaje, Menéndez cargó contra el presidente del Tribunal, Jaime Díaz Gavier, y puso en duda su imparcialidad, a raíz de declaraciones que el magistrado hizo a este diario, publicadas el 26 de julio de 2008. En ese reportaje, leído por Menéndez, Díaz Gavier comentó: "Probablemente la Justicia se ajusta a los poderes de turno".
En la misma línea, el ex comandante del Tercer Cuerpo de Ejército aludió a un editorial de este diario del 27 de enero de 2009, en el que se criticaba el avance del kirchnerismo sobre el Poder Judicial, a propósito de las reformas que por entonces impulsaba el oficialismo al Consejo de la Magistratura de la Nación.
Otras voces en la sala. En la continuidad de los descargos, el ex jefe del Regimiento de Infantería Aerotransportada II, Gustavo Adolfo Alsina, dijo ser "inocente" y que con las causas judiciales que afronta se violan sus derechos humanos "en forma aberrante y sistemática".
Otro discurso que dio para el comentario estuvo a cargo del ex militar Enrique Mones Ruiz, quien apuntó que estos juicios contra represores son producto del "odio como factor de lucha de aquellos que no se han apartado aún de las criminales enseñanzas del \'Che\' Guevara".
Deslizó que en las muertes de los presos de la UP1 hubo responsabilidades de la Justicia Federal y mencionó sin vueltas al ex juez Adolfo Zamboni Ledesma (ya fallecido) y a los entonces secretarios penal y civil Carlos Otero Álvarez y Cristina Garzón de Lascano (hoy jueces jubilados) y al ex defensor oficial Eduardo Molina.
En tanto, el militar Osvaldo Quiroga negó ser responsable de los asesinatos de tres presos políticos y reivindicó las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final, que hicieron cesar los juicios a represores tras los levantamientos carapintadas durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Insistió, a lo largo de una hora y 40 minutos, que él sólo se encargó del "traslado" hasta el Consejo de Guerra de Gustavo de Breuil, su hermano Eduardo, Arnaldo Toranzo y Miguel Hugo Vaca Narvaja, el 12 de agosto de 1976.
De esos detenidos de la cárcel de San Martín, sólo sobrevivió al fusilamiento Eduardo de Breuil. "Yo soy militar, no ex militar. No soy represor. Soy un preso político", apuntó. Admitió haber realizado el traslado, pero afirmó que los entregó al Consejo de Guerra y que luego se desentendió.

