La República Federal: el sueño inconcluso
Las políticas liberales y conservadoras siguen generando pobreza alrededor de todo el planeta, como sucede hoy en Europa. Luis Juez.
Estamos de pie, parados en medio de la expectativa. Debajo de nosotros viborean 200 años de nación empobrecida, de luchas, de conquistas sociales que promovieron la equidad y la justicia, de un sistema educativo que alumbró mentes brillantes y que hoy demanda atenciones, de un sistema de salud y del hospital público del que nos vanagloriamos y que hoy pide auxilio a gritos, de lacras de corrupción que empeñan la calidad de vida, de recursos naturales malgastados o negociados a espaldas de los argentinos... 200 años de mitos de revolución a cargo de la elite que manipuló nuestra cultura. 200 años de riqueza de identidades que aún combaten por el imperio de la diversidad, de lomos y espaldas dispuestos a dejarlo todo por un mejor futuro... 200 años animados por reformas y cordobazos, abatidos por engaños, derechos aplastados y planes de exterminio.La actualidad denuncia la falta de representación de los partidos políticos. Sus propios gerentes desesperados por no perder sus prerrogativas quieren reinstalar otra vez como sistema el bipartidismo. Bipartidismo, o disimulado sistema de democracia liberal, en el que el ejercicio esencial de la actividad política se torna cruel y sucio. Y lo es así porque sus integrantes asumen como misión primordial preservarse en el poder y en el robo, admiten la responsabilidad de combatir la desigualdad, la inflación y la deuda externa, y todos se quedaron en una parodia de estafadores. Aunque se nos critique desde todas las direcciones y ambas manos de la ideología, lucimos con orgullo la amplitud ideológica que otros no soportaron, que la simularon y que finalmente abandonaron atraídos por su turístico rol de viajar por distintos movimientos y engendros políticos de conveniencia y oportunismo. Nosotros no estamos de paseo por elecciones, comités, unidades básicas ni por inmundos antros de compraventa corporativa. Por lo contrario, profesamos y encarnamos otra forma de construcción política a través de la participación de la gente, de los vecinos sin plata en el bolsillo, de la militancia. Las políticas liberales, conservadoras y neoconservadoras siguen generando pobreza alrededor del planeta como sucede hoy en Europa. Como ya es harto conocido –y sobradamente padecido– el mercado por sí mismo jamás ofrecerá los recursos y los equilibrios para que los habitantes de una nación puedan desarrollarse en condiciones de igualdad, por lo tanto es precisa la existencia de un Estado soberano en el ejercicio de políticas que garanticen la educación, la salud, el desarrollo social, el trabajo, la cultura, la seguridad, la preservación del ambiente, la paz y todo el conjunto de derechos humanos.Mayo es para los argentinos un tiempo de reivindicaciones. Desde el día 1º, de los trabajadores, hasta el 29, del Cordobazo. Tiempo de victorias, muertes y conquistas. Mayo podría ser además un tiempo de relectura de nuestra historia, de nosotros mismos de cara a un futuro que nos incluya a todos por encima de la puja de intereses y atroces rivalidades que amenazan, desde el Puerto, con potenciarse de manera inquietante. Pero hasta el momento, todo lo vinculado al Bicentenario desde lo estatal en nuestra provincia y ciudad no fue más allá de cortos publicitarios; y la esperanza de un debate vigoroso sobre la pobreza, la corrupción, los ideales y las ciudadanías puede quedar desierta o atrapada en los caprichos turísticos del fin de semana largo.Ante esa vergüenza, estamos parados aquí, apasionados por el desafío, de pie para que los cordobeses protagonicemos la solución de nuestros propios problemas, para impulsar las condiciones de un proyecto alternativo e inclusivo, por encima de los ademanes de independencia y la continuidad de un cínico libre comercio para los amigos.

