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La estrategia de embarrar para intentar defenderse

Algo novedoso que espera gran parte de la ciudadanía, pasaría porque estos personajes trasmitan algún gesto de arrepentimiento o un módico error en su accionar. Carlos Paillet.

06 de julio de 2010 a las 07:01 a. m.
Redacción La Voz
La estrategia de embarrar para intentar defenderse

Nada nuevo dejaron en líneas generales los descargos que ensayaron ayer, ante el Tribunal que los juzga, Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez. Algo novedoso, que gran parte de la ciudadanía espera en vano desde hace décadas, pasaría porque estos personajes transmitieran algún gesto de arrepentimiento. Ni siquiera un módico error. Nada. Por el contrario, siguen emperrados en reivindicar las atrocidades que se cometieron al calor del terrorismo de Estado.

Menéndez agregó un detalle al discurso que ventila por los estrados judiciales: dijo que se ha tergiversado el significado internacional del delito de lesa humanidad, porque -afirmó- "nosotros nunca atacamos a la población civil".

¿No fueron acaso ataques a la comunidad civil los allanamiento ilegales y a punta de fusil que se perpetraban contra casas de familias, entidades sociales, políticas, sindicales, estudiantiles? ¿No fueron un ataque a la población las puestas en funcionamiento de decenas de centros clandestinos de detención, tortura y muerte?

Es impensado que Videla y Menéndez bajen ya a un escenario donde se admitan los excesos.

Pero hubo un testimonio, durante la ronda de ayer, que dejó mal parado a varios exponentes de la Justicia Federal que vienen siendo cascoteados por presunta complicidad con el régimen de facto. Quizá como una estrategia de ataque para defenderse, el ex militar Enrique Mones Ruiz se preguntó por qué la Justicia Federal estuvo ausente en 1976, en relación con el asesinato de Raúl Bauducco.

Con nombres y apellidos, disparó que los responsables de esa presunta "ausencia" fueron el juez Adolfo Zamboni Ledesma, los entonces secretarios Cristina Garzón de Lascano y Carlos Otero Álvarez y el defensor Eduardo Molina.

Más allá de las intenciones que esconda Mones Ruiz, hay una causa abierta para analizar la conducta de varios ex funcionarios federales bajo sospecha de haber sido permisivos con los matones e indiferentes con las víctimas. Ésa es una brasa que arde en los Tribunales.