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Hechos del Bicentenario

La voluntad de 1810 se expresa hoy en renovadas luchas por la ampliación de derechos en nuestra patria. Marita Mata.

25 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
Marita Mata*
Hechos del  Bicentenario

En junio de 2009, el Encuentro Nacional de Organizaciones de Pueblos Originarios por un Estado Intercultural hacia el Bicentenario –un espacio que nuclea a 22 organizaciones indígenas– hizo pública su “Propuesta de inclusión del derecho a la comunicación con identidad en el anteproyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual” que el Poder Ejecutivo Nacional había dado a conocer dos meses antes y que no contenía disposiciones expresas para que ellos pudieran contar con radios y emisoras de televisión propias. El texto de ley aprobado por una amplia mayoría parlamentaria incluyó esa propuesta, materializando en parte los derechos de esos pueblos preexistentes a la Nación, consagrados por la reforma constitucional de 1994. En estos días de mayo, esa ley ve trabada su aplicación por recursos que encubren, tras argumentaciones jurídicas, la ilegitimidad de pretender que sólo algunas voces sigan teniendo la posibilidad de ejercer un derecho colectivo y universal. Pero en estos días de mayo, mientras diferentes sectores de la sociedad argentina se movilizan reclamando ese derecho, los integrantes del Encuentro de los Pueblos Originarios marchan hacia la Capital Federal. Marchan con la misma decisión que los animó a ser parte del debate y elaboración de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual: transformar sus relaciones con el Estado nacional y la sociedad a la que fueron integrados con violencia a través de la negación de sus lenguas y el despojo de territorios; dos maneras de negar su vida.

Hace pocos días la Cámara de Diputados de la Nación aprobó por unanimidad –vale resaltarlo– un proyecto del Centro de Estudios Legales y Sociales reconociendo como “política de Estado” a los juicios contra los responsables de crímenes de lesa humanidad perpetrados durante la última dictadura militar. La declaración, realizada en el marco de la conmemoración del Bicentenario, expresa que “esta política de memoria y justicia, que nos distingue hoy como país en la comunidad internacional, representa una bisagra ética fundamental del Estado de derecho que beneficia a la sociedad argentina en su conjunto”.

Fue muy difícil encontrar esta noticia en los medios de comunicación hegemónicos y concentrados. Tan difícil como encontrar en esos medios interpretaciones que asocien el caminar indígena desde los cuatro rumbos del país con la necesidad de contar con una nueva y democrática legislación para la comunicación audiovisual.

Sin embargo, esos hechos están ahí. En medio de las enormes deudas que como sociedad debemos saldar por todas y cada una de las vidas negadas, en medio de las múltiples y diversas maneras de conmemorar el Bicentenario, hechos como ésos permiten celebrar este 2010 como tiempo en el cual la voluntad emancipatoria de 1810 se expresa en renovadas luchas por el reconocimiento y la ampliación de derechos en nuestra patria. Como tiempo en el que, a pesar de múltiples intentos de ocultar y acallar, pueden hacerse visibles diferencias y conflictos.

Como tiempo en que, aún con contradicciones, hay hechos que hablan de un Estado y de una sociedad civil que buscan hacerse cargo de una historia de injusticias recreando esperanzas.

*Directora de la Maestría en  Comunicación y Cultura del CEA.