Ex policía dijo que lo consideraron "zurdo" y que por eso lo torturaron
El ex policía Carlos Cristóbal Arnau Zúñiga recordó que fue detenido en la casa de sus padres en 12 de noviembre de 1976, "por personal del Comando Radioeléctrico que hacía procedimientos antisubversivos. Siempre era la misma gente, que estaban en contacto con el D2".
"Me pusieron un arma en la cabeza en el piso del comedor de la vivienda de mis padres, y después me metieron en el baúl de un Torino y me llevaron al D2 donde estuve detenido y fui torturado".
Declaró que en esa oportunidad lo sometieron a "golpes, me quemaron con cigarrillos los testículos porque al haber sido operado de fímosis pensaban que era judío, me hicieron el submarino y también me llevaron al altillo de la D2, donde una mujer estaba siendo violada, porque gritaba y pedía que no lo hicieran y me decían que era mi madre, que hablara".
Arnau Zúñiga detalló que prestaba servicios en la sección Canes de la Policía y que lo detuvieron "por ser estudiante universitario (de psicología), que en esos momentos era peligroso porque en la universidad había infiltrados de inteligencia del Ejército y de la Policía, que decía si uno era \'zurdo\'".
"Se comentaba que en el curso que hice para ser agente de la Policía, se decía que habían entrado seis \'zurdos\' en el año 73 y uno de los sindicados como \'zurdos\' era yo".
Ese tramo del relato fue casi calcado a su testimonio del año pasado, en que declaró en el segundo juicio por la represión en Córdoba.En ese momento declaró que, su instructor de la Escuela de Suboficiales, Fernando el "Tuerto" Rocha, le dijo que había "sospechosos zurdos" dentro de esa camada, entre los cuales estaban Zúñiga y Urquiza, Horacio Samamé y Argüello (ver "En el D2 te quitaban la vida", 11/11/09).
Incluso, el testimonio de Zúñiga coincide con lo que también había declarado Urquiza meses trás. Siendo conscripto, Urquiza recordó que Rocha los tildó de "infiltrados" y "zurdos" (ver Aguad rechaza haber protegido a represores, tras acusación de sobreviviente, 21/07/10).
Relató que una noche, mientras estaba en el D2, "escuché un balazo de un arma calibre 45 y sentí el grito de Urquiza que pedía auxilio y lo llamaba a (Carlos) Yanicelli", otro de los imputados al que consideró que "dueño de la vida" en esa dependencia, y "sentí que le decían: calláte o el próximo (disparo) va a la cabeza".
Posteriormente "fuimos trasladados a campo La Ribera donde seguíamos tabicados, podíamos comer una vez al dia, la comida había mejorado, después nos trasladaron a la UP1 y en el año 78 nos hicieron un consejo de guerra, donde nos dijeron que había falta de mérito y nos liberaron menos a Urquiza".

