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Baronetto saludó a un acusado

Fue llamativo el diálogo entre el secretario de Derechos Humanos y el militar Alsina.

14 de julio de 2010 a las 04:35 p. m.
Baronetto saludó a un acusado

“¿Cómo le va?”, preguntó el testigo Luis Baronetto, secretario de Derechos Humanos de la Municipalidad de Córdoba. “Bien…Me va muy bien”, respondió el acusado Gustavo Adolfo Alsina, en el comienzo de una audiencia en la que el que lo saludaba iba a dar un testimonio en el que terminaría incriminándolo.

Baronetto fue preso político y estuvo detenido en la Unidad Penitenciaria N1, al igual que su esposa, que fue asesinada. Alsina, una de las autoridades de la Policía Militar, tenía injerencia en las condiciones en las que se cumplían las detenciones de los "presos especiales" y afronta cargos por torturas y homicidios (ver Baronetto identificó a Yanicelli…).

Al prestar declaración, Baronetto incluso identificó a los acusados Carlos Yanicelli y Cayetano Rocha como sus torturadores en una estancia en el Departamento de Informaciones (D2) de la Policía.  Pero fue llamativo el saludo con Alsina, para luego vincularlo a la muerte de René Moukarzel, un médico que militaba en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y que murió tras ser estaqueado en un patio de la cárcel en pleno invierno.

De ese crimen, a hoy, pasaron exactamente 34 años. El 15 de julio de 1976, “Cacho” murió en la enfermería de la UP1, pero su camino a la muerte se había iniciado el día anterior: “Moukarzel se acerca a la reja y un preso le alcanza un paquete de sal y el otro que estaba de fajina era el gallego Enrique Fernández,  y vemos que de atrás llega el Teniente Alsina con tres o cuatro personas más ahí se escucharon ruidos en la ‘lorera’”.

El relato siguió con descripciones acerca de cómo Moukarzel fue llevado al lugar conocido como la ´mozaiquería´, lo desvisten y traen de la carpintería maderas. “Cuando traen las estacas lo corren a Moukarzel para el costado (…) Se escuchan los martillazos de lo que serían los estaqueos y después de un rato de martillar lo sacan de allí y lo llevan hacia otro lado”, relató Baronetto, que dijo que podía ver lo que ocurría a partir de los “agujeritos de la celda”.

Moukarzel murió tras horas de permanecer de esa forma en el crudo invierno. Por su caso también está acusado el médico de la Policía, Felipe Tavip, por haber encubierto supuestamente la muerte al firmar el certificado de defunción sin determinar las causas.