Lo que no se ve del GP de Brasil
Las particularidades de la organización y la trastienda de la única carrera en Sudámerica.
San Pablo vivió tres días de F1 que dejaron mucho para el comentario y que vale la pena detallar para Mundo D. El autódromo de Interlagos tuvo ayer a 80 mil personas, luego de agotar las entradas para ver la carrera con antelación. El público es fanático y se hace sentir, desde las banderas que lo identifican con tal o cual marca, al mejor estilo de los clubes de fútbol de nuestro país o comprando el merchandaising que más quiere.
El circuito está a 16 kilómetros del centro y se puede acceder por ómnibus, tren o taxi.
Está rodeado por un barrio en donde sus moradores alquilan los garages como estacionamiento y tratan de vender de todo. Los vecinos viven la carrera a su manera, ya que son invadidos por un ejército de policias y de guardias de todo tipo en las puertas de sus casas, que sin embargo, no pudieron impedir que cuando los mecánicos de Mercedes abandonaran el autódromo el viernes por la noche, fueran asaltados a punta de pistola.
Hamilton, resaltó el hecho como algo que no puede volver a suceder y que le hace mal a la imagen de la carrera de Brasil en el exterior. Llegar al circuito no es fácil, porque si bien se circula por autopista, las motos que se meten por todos lados, crean un peligro extremo a todo aquel que circule rumbo al circuito. Los pilotos son alojados en un hotel cercano al circuito y los llevan en helicóptero hasta la pista y de regreso.
El traslado del equipamiento para una carrera como la de Brasil, se organiza con nueve aviones 747 y más de 100 contenedores, que traen el material de los equipos.
Los controles de cada área tienen no menos de ocho años de trabajar juntos y son celosos con el paso de las personas. La entrada general va de los 200 dólares (3.500 pesos) hasta los 4.500 dólares (80.000 pesos súper vip. Las empresas no que se quedan atrás. Este cronista fue invitado por la Copa Porsche a compartir un vip junto a 300 personas, con todo lo imaginable en comida y bebida y con la pista 30 metros.
La Copa Porsche es la categoría telonera y que este año acompañó al TC en Buenos Aires y Termas de Río Hondo y concluyó ayer su temporada consagrando a Rodrigo Baptista tras ocho fechas y donde compiten pilotos jóvenes, empresarios y volantes ya consagrados y que se han ganado el reconocimiento de la marca Porsche, a nivel mundial.
Para destacar, quien escribe esto vivió la F1 en 1998 en Buenos Aires con el triunfo de Michael Schumacher y la Ferrari. Potentes motores trasmitían a los escapes un ruido encantador que hoy falta y se hace sentir.
Asimismo, para quien no está en el tema distinguir a un piloto por su número en el auto y su casco, es casi una utopía. Será algo para corregir en el futuro.
Pasó Brasil, un GP que se mantiene en pie su Sudamérica, apuntalado por 12 millones de personas para las que ver la Fórmula 1 no tiene precio.

