Enemigos íntimos
Enfrentados por un toque en la 13ª etapa, Sainz y Al Attiyah se reunieron con Lavigne pero no llegaron a un acuerdo sobre la largada de mañana.
Los gestos lo decían todo. Rostros parcos. Las sonrisas que hace sólo un par de días se prodigaban, el viernes desaparecieron por completo.
Tras las polémicas declaraciones de Carlos Sainz, quien cargó contra su compañero del equipo Volkswagen Nasser Al Attiyah por considerar que le golpeó el auto antes de finalizar la 13ª etapa, los pilotos mantuvieron una reunión.
De la misma también participó Etienne Lavigne, la máxima autoridad del Dakar. Ambos corredores estaban a casi dos metros de distancia.
Lo que el español, cuarto en la 13ª etapa pero aún líder de la general, quería era que los autos largaran con una diferencia de tres mintuos y no dos como había sucedido hasta este momento.
La intención de Sainz era clara: mientras más "separado" de su compañero de equipo, mejor.
"A 50 kilómetros del final sabía que Nasser (Al Attiyah) estaba cerca mío. En una recta tenía un poco más de velocidad punta que yo, cuando me adelantó cerró la puerta, me dio un golpecito y luego se puso a hacer zigzag delante mío, por eso no estaba contento en la llegada", había explicado Sainz.
Luego agregó que él "podría haber tenido una conducta antideportiva y hacer eses", pero no lo hizo.
El qatarí no se calló. Al contrario, acusó al español de no dejarlo pasar durante un tramo de ¡100 kilómetros!
Lo concreto es que Lavigne le negó el pedido a Sainz, y en la 14ª etapa del Dakar los autos largarán con una diferencia de 2 minutos. El primero en partir será el francés Peterhansel y el segundo Al Attiyah.

