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En el Dakar hay una sola meta: llegar

El riocuartense Gastón González tuvo infinidad de problemas, pero quiere arribar a Buenos Aires. Ya está en San Juan.

14 de enero de 2010 a las 12:07 a. m.
Federico Giammaria (Enviado especial a San Juan).
En el Dakar hay una sola meta: llegar
Gastón González y su Toyota. Marcha 52 en la general, pero su único objetivo es poder finalizar la prueba.

Gastón González lleva a sus hijos en la cabina de la Toyota Tundra. Los tiene con él, le dan fuerza, lo alientan. Sólo basta que el riocuartense levante la vista y clave los ojos en las fotos de Genaro (2 años) y Lupita (9 meses), pegadas en el techo, para seguir en el Dakar.

Junto a otro riocuartense, Christian Rudi (su navegante), va por el Dakar como quien pasea.  Si hasta Gastón reconoce que esperaba algo más duro. "Igual, la pasamos bastante mal en algunos momentos", recuerda y aclara que no fue, justamente, por la dureza de los caminos. "Paramos a cargar nafta en una estación de servicio en Río Cuarto. Había tanta gente que se armó un revuelo bárbaro. Salimos y a los 40 kilómetros, la Toyota se paró. No sabíamos qué tenía. Se me ocurre mirar el ticket y decía: '550 litros de gasoil'. ¡Y la chata es naftera!".

Tuvieron que purgar el combustible y pedir prestado nuevo. Pero siguieron y ahora están cada vez más cerca de Buenos Aires (52º en la general, primeros en su clase).

"Queremos llegar, para eso nos preparamos. Pero no nos desesperamos. En Copiapó se nos paró el motor. Hicimos de todo y no pudimos arrancar. Pasó el camión que lleva a los pilotos que abandonan, pero dijimos que no. Como no podíamos más, nos tiramos a dormir debajo de la Tundra. Hasta que volví a purgar la nafta y arrancó. Eran más de las 2 de la mañana. A los 10 kilómetros se nos cortaron los frenos...  ¡Lo que fue correr de noche, en el desierto y sin frenos!", dice Christian sin que uno sepa si es un inconsciente o un aventurero valiente.

Saben los dos, sobre todo, que de esta carrera les quedarán los recuerdos de la ayuda que recibieron. “Hemos levantado gente y nos han ayudado. Siempre alguien se detiene en el camino para darte una mano”, cuenta González.

Los dos son productores agropecuarios y andar tanto en pick up los ha ayudado. Van tranquilos, como en el campo.