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Dakar 2013: ahora empieza otra carrera

Etapa demoledora. Los caminos cordobeses le cambiaron la cara al Dakar al producir variantes radicales entre las motos y los camiones. Nasser Al-Attiyah fue el gran ausente que los cordobeses esperaron infructuosamente en Villa Carlos Paz.

15 de enero de 2013 a las 12:36 a. m.
Dakar 2013: ahora empieza otra carrera
Gente venida de Paraná, Rafaela, Villa Elisa (ER), Rosario y hasta dos motociclistas llegados desde Porto Alegre, Brasil, le dieron el entorno humano al paso de los participantes. (Foto: Ramiro Pereyra)

El Dakar disputó ayer su etapa más extensa del recorrido 2013, uniendo San Miguel de Tucumán con Córdoba a través de 863 kilómetros.

El norte cordobés fue testigo del paso de la caravana de autos, motos, camiones y cuadris, que poblaron de ruido y polvo los caminos.

Mundo D estuvo apostado en la zona de Ongamira, cercana al final de los tramos cronometrados del día y uno de los lugares elegidos por el público para ver de cerca a sus ídolos dakarianos.

“El lugar elegido” le da nombre a la casa que la organización eligió para ubicar el “Timekeeper” o zona de cronometraje para recibir a cada uno de los participantes.

Efectivos policiales llegados de Huinca Renancó sobre la medianoche del domingo y de Gendarmería de Jesús María, le dieron el marco de seguridad para contener al público que en buen número y que se fue renovando durante la jornada, se acercó al camino.

Gente venida de Paraná, Rafaela, Villa Elisa (ER), Rosario y hasta dos motociclistas llegados desde Porto Alegre, Brasil, le dieron el entorno humano al paso de los participantes. 

El clima se asoció y a diferencia de Villa Carlos Paz y Río Ceballos, que tuvieron lloviznas por la mañana, un cielo diáfano y una agradable temperatura acompañaron al público y pilotos.

A las 11.50 apareció el camión Tatra de Ales Loprais marcando el inicio de la caravana que sin solución de continuidad se extendió hasta más allá de las 20 con los últimos autos en competencia. Fue la primera gran sorpresa, porque después se supo del retraso del líder en camiones Gerard De Rooy (Iveco) quien tuvo innumerables problemas mecánicos.

Los grandes del Dakar se llevaron gran parte de las fotos del público apostado, a la par que respondían a las muestras de cariño con saludos desde el "pescante" de los mastodontes y hasta en algún caso permitiendo que algunos chicos pudieran subir hasta la cabina. Miki Biasión, reconocido por el público, fue uno de los agradeció tanto cariño.

A nivel profesional, los encargados de los tiempos, dieron cátedra de profesionalismo. Una impresora tomaba los tiempos y los etiquetaba sobre papel engomado que luego era colocado en la hoja de ruta de cada piloto y a la par se lo asistía con barritas de cereal, agua mineral, algún analgésico y hasta ayuda para ponerse en marcha hacia el final. Un empujón especial y que después de tanto esfuerzo, venía muy bien.

El paso de los helicópteros sobrevolando la zona siempre indicó la llegada de los punteros en autos, motos y cuadris. Los más aplaudidos fueron Marcos Patronelli, Orly Terranova, Cyril Despres y Miki Biasión. El gran ausente, Al-Attiyah y el Buggy que por problemas de motor quedó detenido cerca de Quilino y le dio el espaldarazo que faltaba a los Mini y a Peterhansel para buscar la victoria final.

El Dakar pasó por Córdoba y dejó su estela, de color, de ruido, de simpatía, y también le dio razón a quienes pensaron que nuestros caminos podían cambiar la historia de la carrera y dar por tierra con lo visto