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Motores: ¿por qué ahora son todos más pequeños, pero más potentes?

Comprimidos. Los propulsores chicos de pocos cilindros y sobrealimentados con turbo ganan cada vez más terreno en todos los segmentos. Te contamos los principales pros y contra de estos impulsores.

02 de noviembre de 2021 a las 11:48 a. m.
Elvio Orellana
Motores: ¿por qué ahora son todos más pequeños, pero más potentes?

Hoy, la oferta de vehículos está colmada de modelos con motores de baja cilindrada. Representan la manera más efectiva que las terminales encontraron para cumplir con las normativas de emisiones ambientales, al tiempo que ofrecen un mejor desempeño. Clasificados La Voz te cuenta todo acerca de esta tendencia que llegó para quedarse.

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La cuestión de fondo

De los gases que salen del caño de escape de cualquier auto con motor a combustión, el dióxido de carbono –CO2– es el mayor responsable del calentamiento global. La cantidad de CO2 que un auto con motor a explosión genera es directamente proporcional a su consumo de combustible. Esto quiere decir que los autos con motores más chicos y eficientes emiten menos CO2, mientras que los autos más grandes, pesados o con motores poderosos emiten más.

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Más con menos

Esto, en parte, explica que en el mundo haya cada vez más modelos que se equipan con motores con menor cilindrada; menos pistones, que consumen poco y que gracias a la intervención del turbo -un sistema de sobrealimentación que, básicamente, comprime el oxígeno que ingresa a los cilindros- consiguen desarrollar mayor potencia con menos cilindrada.

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Chicos, pero potentes

Al día de hoy, las terminales han logrado conseguir extraer altas cifras de potencia y par motor a partir de diminutos motores de tres o cuatro cilindros y apenas 1.0 litros de cilindrada. El caso del VW T-Cross 1.0 TSi turbo naftero de 116 CV y Nm de torque o el venidero 1.3 litros turbo-naftero de 180 CV que equipará al Jeep Renegade son grandes ejemplos de esta tendencia.

Para pensarlo

Al momento de poner en la balanza qué aspectos son los que en definitiva juegan a favor o en contra a los modelos que ahora se equipan con motorizaciones modernas y compactas, el resultado es parejo.

A favor

Como venimos apuntando en el informe, estos propulsores son más limpios que los de los motores aspirados, que ya empezaron a ser desterrados (los 1.6, 1.8 y 2.0 litros). Al tener menor cilindrada, son más eficientes a la hora del consumo de nafta. Como si eso fuera poco, desarrollan más caballos de fuerza y la entrega de dicha potencia es más contundente y a bajo régimen. Es decir, en la práctica son los motores más eficientes.

En contra

Hay que saber que, al tratarse de propulsores modernos y bien comprimidos, el mantenimiento resulta más complejo y costoso que los veteranos motores sin turbo. Es innegociable utilizar los combustibles con mayores octanos (los más caros) y los lubricantes (sintéticos) de mayor calidad.

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Los services oficiales son otro tema incuestionable, pues son motorizaciones que así lo requieren. El bajo consumo es uno de sus pilares, pero es bueno aclarar que se consigue en condiciones de conducción normal, no bajo exigencias de uso. La conversión a Gas Natural Comprimido (GNC) no es un tema que esté muy probado aún, de modo que hay que dejar de prescindir del combustible más económico del mercado.

Objetivo: autos menos contaminantes

La Unión Europea (UE) se puso a la vanguardia para exigir (aplicará multas millonarias a partir de 2023) a los fabricantes que produzcan autos con menos C02. En la actualidad, en el viejo continente el objetivo es llegar a un promedio de 95 gramos por kilómetro de C02 para todos los nuevos autos de pasajeros. En Argentina, algunas terminales ya exhiben una etiqueta ambiental en sus modelos. Así, el Renault Duster 1.3 emite 167,7 g/km de CO2.

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